Pasó un día más en el que Amanda y Rodrigo no se encontraron, pero en el que mantuvieron una constante comunicación a través de numerosos mensajes, expresándose su amor. Para el heredero López Williams transcurrió como un día rutinario, pero para ella fue una jornada divertida en la que se preparó para el baile de máscaras. A través de la secretaria de Rodrigo se concertó una cita con la casa de modas más elegante de la ciudad. Allí eligió un maravilloso vestido de alta costura, zapatos acordes y otros accesorios perfectos para la ocasión. También disfrutó de un día en un spa, en dónde se relajó y pasó un muy buen momento. La fiesta llegó al día siguiente, al atardecer. Amanda se sentía un poco ansiosa. Algunos temores lógicos la asaltaron. ¿Hacía bien en asistir? ¿Vería rostros de desap

