Cuando Amanda llegó a su apartamento se alegró de recibir una llamada de Rodrigo a su teléfono móvil. Lo había extrañado mucho y se sintió muy feliz de oír su voz. Él le dijo que había tenido un día agotador, y que lo único que lo consolaba era poder verla. Por eso había hecho una reservación en el restaurante de un hotel de lujo, en dónde podrían pasar un tiempo a solas. Acordaron que iría por ella a las ocho. Era una cena en un sitio elegante pero íntimo. Decidió que un vestido de coctel sencillo sería adecuado para la cita. Le dio un poco de brillo con unos accesorios y elegancia a su apariencia con un peinado alto que destacaba su cuello. Era un look sexi y refinado, con el que además se sentía a gusto. Como era la costumbre de Rodrigo, había reservado la terraza del restaurante del

