Narra Luna.
—¿Me vas ayudar? —Preguntó Madison.
—Maldita acabas de matar a un amigo mío y todavía te atreves a preguntar eso —Dije y salí corriendo de ahí.
No sabía qué hacer, ellos no me van a creer lo que paso con Manuel, ellos pensaran que yo lo hice, dios mío porqué me pasa esto a mí, ¿Qué hago? Comencé a preguntarme.
Tengo que pedir ayuda.
Corrí hacia el escenario, mi amiga Milena estaba en los ensayos, ella aun no terminaba, volteé a los asientos y hay estaban, Pablo, Carlos, Luis, Lucas y muchos más.
—Tengo que pedir la ayuda de alguien, no quiero ir a prisión por algo que no hice —Susurré asustada.
Baje por las escaleras hasta llegar al área de los asientos, están muy agitada por lo cual intente tranquilizante antes de hablar.
—Hola Pablo —Salude mostrándole más tranquila.
—Hola —Dijo él.
—¿Te puedo pedir un favor? —Pregunte muy apenada.
—Claro, ¿Que necesitas? —Pregunto.
—Necesito ayuda con algunas cajas y quiero que me acompañes —Dije.
Pablo se levantó de su asiento, él estaba observando los ensayos.
—Pablo, ¿A dónde vas? —Preguntó Ariana.
—No te incumbe —Dijo Pablo y siguió caminando.
Lo seguí, cuando llegamos a la entrada del sótano, yo estaba muy nerviosa, no sabía si él iba a ayudarme.
—Pablo, quiero que prometas no decir nada de lo que verás cuando entremos al sótano —Dije.
—¿De qué hablas? ¿Que no quieres que vea? —Preguntó Pablo.
No respondí a su preguntó así que solo abrí la puerta y cerré los ojos esperando que Pablo viera el cuerpo de Manuel.
—Luna, ¿Estas bien? —Preguntó Pablo.
Abrí los ojos y el cuerpo de Manuel había desaparecido, solo se encontraba la sangre por todo el sótano, Madison debió sacarlo, maldita asesina.
—Olvídalo, no era nada, solo ayudarme con estas cajas, por favor —Dije muy apenada.
—Me salvé —Dije en voz alta.
—¿De qué te salvaste Luna? —preguntó Ariana entrando al sótano.
—¿Tu que haces aquí? —Preguntó Pablo.
—Solo quería venir a echarles la mano en lo que necesiten —Dijo Ariana poniendo una falsa sonrisa en su rostro.
—Pues más ayuda el que no estorba —Dije riendo.
Pablo bajo algunas cajas y aún quedaba la sangre que necesitábamos, si el profesor me pregunta por Manuel, ¿Qué le voy a decir? Me empecé a asustar.
Regresamos a los ensayos, nuevamente tuve que pasar yo, cuando se llegó la hora de salida, e profesor ni se acordó de Manuel, lo cual era muy extraño, el nunca olvida nada, pero que bueno, aunque me siento mal, Manuel está muerto y nadie lo sabe.
—Luna te noto extraña desde que llegamos, ¿Te pasa algo? —Preguntó Milena.
—Yo tenía razón, ella volvió, tienes que ayudarme no quiero morir —Dije y sentí que unas pequeñas lágrimas empezaron a resbalar por mi mejilla.
—¿Sigues con lo de Madison?
—Si Milena, esto no es un juego, ni siquiera un maldito sueño, esto es real, hoy mato a Manuel, mañana tal vez seas tú, todo porque no quiero ayudarla a saber, ¿Quién la asesinó?
—¿Que? ¿Manuel está muerto? —Preguntó Milena.
—Sí, ella lo mato en el sótano, cuando regrese con Pablo para que me ayudará, e ya no estaba, Madison debió sacar el cuerpo.
Milena solo se quedó callada, creo que debe procesar que Manuel este muerto, él era un viejo amigo de Milena, hace algunos meses que dejaron de serlo, ella nunca me quiso decir la razón.
—¿Estas segura que él está muerto? —Preguntó ella.
—Claro que sí, yo misma vi como lo golpeó en la cara —Dije asustada.
De tanto platicar, no nos dimos cuenta que ya solo estábamos nosotras en el teatro.
—Por favor, ya vámonos de aquí —Dije.
Comenzamos a caminar a la puerta, de pronto las luces se apagaron.
—No ahora por favor —Grite asustada.
—Corre, esto ya me está dando miedo.
Corrimos a la puerta y en cuanto tratamos de abrirla esta estaba trabada.
—No puedo ser, ella volvió —Dije.
—Luna necesito de tu ayuda —Dijeron detrás de mí.
—Lárgate Madison, no te voy ayudar —Dije.
—¡Ayudaaa! —Comenzó a gritar Milena.
—Cállate Milena —Grito Madison.
Milena estaba muy asustada, ella guardó silencio y Madison solo nos veía.
—Como ya te lo advertí antes, ayúdame o todos tus compañeros morirán uno por uno —Dijo ella.
La luz ya había regresado, mire a Milena y ella solo susurraba que le dijera que si la íbamos a ayudar.
—¿Entonces? —Preguntó Madison.
No sabía qué decir, creo que la respuesta será un sí, pero aún tenía la esperanza de que ella se fuera y yo pudiera seguir con mi vida.
Milena me tomo de la mano, la mire y ella empezó a flotar.
—¡Ayudame Luna! —Grito Milena.
—Déjala en paz Madison —Grite.
—Solo tienes que decir que si y listo —Dijo ella.
—Está bien, te vamos ayudar —Dije.
Milena cayó al suelo y Madison desapareció.