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1253 Palabras

La baja temperatura de aquella noche de primavera era inusual, pero Simone caminaba con tanta prisa que ni siquiera podía sentirlo. No tenía rumbo, si hubiese sido por ella hubiera caminado hasta el fin del mundo para dejarse caer en su abismo. Había querido creer, lo había hecho aferrándose a ese beso, como si fuera la primera vez que lo hacía y la realidad la había golpeado más duro que Moro en el pasado. No había sido esa palabra, estaba acostumbrada a ella, era su profesión, era lo que hacía, lo tenía asumido, incluso la oía a diario. Lo que le dolía era Novak. Haberlo expuesto, haberlo arrastrado a la vergüenza con la que ella estaba acostumbrada a vivir. En esos segundos había pensado en Mila, en él, en lo que estaba en juego con aquel beso, con su compañía y no le gustaba. U

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