La vuelta a la vida real supuso un nuevo desafío para Simone. Había logrado escapar del radar de Moro al regresar, había oído el entusiasmo de Rony al narrar su cita y el anhelo en sus ojos de que a ella le hubiera ido igual de bien. No había querido lastimarlo, le había contado a grandes rasgos acerca de la lectura y había obviado el hecho de que lo había dejado semidesnudo en medio de la calle. Su moretón había comenzado a ganar ese color amarillento que anunciaba su pronta desaparición y su regreso al jardín fue inevitable. Con el rostro entristecido y la mirada perdida había pasado el primer día convenciéndose de que él no la estaría esperando y cuando sus predicciones se hicieron realidad, el hueco en su pecho se profundizó y la certeza de haberlo herido se hizo imposible de ignor

