Aunque Simone hubiera querido reproducir su salida del club, no hubiese logrado hacerlo. El shock que le produjo lo vertiginoso de los sucesos le provocó una amnesia casi selectiva de todo lo que podría haber salido mal esa noche. Recordaba el sobretodo enorme sobre su cabeza, el sonido de golpes con sus respectivas quejas posteriores, el frío helado de la noche en sus piernas desnudas y la aceleración de un auto que no conocía, a una velocidad que había provocado una revolución en su estómago vacío. Giros, frenadas, aceleración y un temor continuo a que toda aquella locura terminara de la forma en la que solía hacerlo: Con sus ojos hinchados y su boca con sabor metálico. Sin embargo, había algo que no había olvidado, la presión de esa mano suave sobre la suya. La insistencia en no sol

