Esa misma tarde Elena recibía la esperada llamada de William. —Hola. —Elena... —Hola, William, ¿dónde estás? —En el hotel, llegué esta mañana, ya me ocupé de algunas cosas y descansé un rato así que ya estoy listo para ti. Elena no sabía que contestar, así que dijo lo primero que pensó. —Que bien... —¿Qué te parece si te invito a cenar esta noche? —¿Esta noche? —Sí. ¿O tienes algún compromiso? —No. No tengo ningún compromiso. —Entonces dime a dónde te gustaría ir, me dices la dirección y yo llego allá. —No sé, William, tú no conoces muy bien la ciudad... —No te preocupes, he venido varias veces y nunca me he perdido... Pero hagamos algo mejor, aquí en el hotel hay un restaurante muy bonito y parece bueno, ven tú hasta aquí, ¿te parece? —Está bien, pero ¿en dónde te estas qued

