Me encontraba en mi cama mientras miraba a las gemelas dormir con tranquilidad, como quisiera poder regresar a la vida de antes. Es cierto que era monótona y aburrida, pero al menos tenía paz. —Bien, dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Paz, espero que me perdones, por favor, vuelve a mi vida, que te necesito como el condenado necesita su libertad. Me quedé dormida y me desperté en el momento que las gemelas comenzaron a llorar. Fui directo a cargarlas y al revisarlas miré que estaban con el pañal sucio. —Esperen un momento, mis amores —fui al bolso y saqué lo que iba a ocupar —aquí está la tía Zoé. Les quité los pañales y los arrojé a la ropasuciera, luego me acosté y ellas se acercaron a mí mientras gateaban un poco torpes. —¿Qué sucede? —Las dos se lanzaron a mi

