La persona delante de mí era Selene, ella al quitar sus lentes me quedó mirando fijamente y bastó con que le sonriera para que pudiera reconocerme. —¡Zoé! Pero si te ves irreconocible —ella caminó a mi alrededor con total interés —vaya que han hecho un buen trabajo contigo, pensé que seguías en tu país. Sebastián no me ha dicho nada, ¿O no sabe qué estás aquí? —Él sí sabe, pero hemos tenido una discusión y supongo que por eso no te ha dicho nada. Permíteme presentarte a mi suegra. Selene extendió su mano en dirección a la señora Cristina y ambas se saludaron con amabilidad. —Bueno, ahora entiendo el genio de los mil demonios que Sebastián ha tenido. De igual manera, si todavía te interesa seguir siendo modelo, eres más que bienvenida. —Lo pensaré, en estos momentos me encuentro embara

