Joseph sentía que su corazón se partía en mil pedazos, salió rápidamente de aquél maldito lugar, todo eso tenía que ser una maldita pesadilla. En cuanto llegó al auto Frank abrió su puerta por lo que entró al auto sin importarle que lo vieran, un grito desgarrador salió de boca y sin poder aguantar más lloró, como un niño, el amor de su vida lo dejaba y para colmo, él no sabía ni porqué, ni qué había hecho mal. Él no se había convencido del estúpido discurso que Emma estaba dando, pero esa última mirada que vio en sus ojos, supo que hablaba en serio. —Señor, ¿Y la señora Henderson? — oír eso le partió aún más el corazón y el alma. — La señora Henderson no existe más, a partir de ahora es la señorita Coleman ya en unos cuantos días será legal. — Frank se sorprendió por las palabras de J

