Capítulo 12: La marca del linaje
La luna estaba alta, redonda, brillante como nunca antes.
Lyra sintió que el aire pesaba distinto, como si cada molécula la empujara hacia algo inevitable.
Los sabios de la manada murmuraban en lenguas olvidadas. Los árboles susurraban. Y en sus entrañas, una nueva vida se preparaba para cruzar el umbral.
La loba reina iba a dar a luz.
Durante días, Lyra soñó con fuego blanco.
Un fuego que no quemaba, sino que purificaba. En él, veía una figura pequeña, caminando descalza sobre las llamas. La niña. Su hija.
Pero siempre al final del sueño… aparecía una silueta cubierta de sombra.
Un lobo sin ojos.
Un aullido sin boca.
Y una advertencia:
“Cuando la sangre y la luna se unan, el equilibrio temblará.”
El parto llegó con una tormenta.
Los rayos caían como cuchillas. Los lobos se refugiaban en las cavernas. Rhydian no se separó de Lyra ni un segundo, mientras las curanderas cantaban, y el fuego ceremonial ardía con fuerza.
La manada entera aguardaba en silencio.
Entonces, un grito.
Luego, un llanto.
Y con él, el mundo cambió.
La niña nació con los ojos abiertos.
Y no lloró. Solo observó.
Tenía una marca en la frente: una media luna doble, como dos destinos superpuestos. Nadie jamás había nacido así. Ni siquiera los ancianos sabían su significado.
—¿Cómo la llamarás? —preguntó Rhydian, temblando.
Lyra la acunó. Sintió que su corazón ya no le pertenecía. Que su alma había dado un paso más allá.
—Selene.
—¿Como la diosa?
—No. Como la promesa.
Pero la paz no duró mucho.
Esa noche, mientras Lyra dormía con su hija en brazos, el cielo cambió de color. Una aurora roja cubrió el norte. Los sabios despertaron gritando.
—¡La profecía! ¡Ha comenzado!
Rhydian salió al exterior. Todo era viento, fuego y estrellas moviéndose.
Y en el aire… una voz.
—La hija de la loba traerá equilibrio o destrucción. El linaje marcado por la luna será probado. Y en la sombra… alguien espera el trono que jamás pudo tener.
A la mañana siguiente, Rhydian reunió al Consejo.
Selene dormía en los brazos de Lyra, ajena al peso que acababa de nacer con ella.
—¿Qué significa esto? —preguntó uno de los sabios.
—Significa —dijo Rhydian con voz firme— que no estamos al final de la historia. Solo en el comienzo de una nueva era.
Lyra alzó la mirada. No estaba asustada.
Estaba lista.
—Si mi hija ha venido con una marca, no será una maldición. Será un camino.
Y si hay que luchar otra vez… no lo haremos solos. Esta vez, el mundo entero se alzará con nosotros.
En lo profundo del bosque, alguien más sonrió.
Ojos rojos, piel marcada por cicatrices, y una túnica negra que rozaba las raíces.
—Por fin… ha nacido.
Y sus lobos… comenzaron a moverse.