Nina Había decidido quedarme a dormir en el departamento de mi hermano, pues realmente no sabía cómo ocultarle todo este lío a mi amiga. Sabía que, si le mentía, de inmediato me descubriría, ya que me conoce perfectamente bien. Estoy muy segura de que trataría de irse para que yo no acepte este estúpido matrimonio, pero jamás dejaría que ella y mi pequeño corazón estuvieran en riesgo. Últimamente se me ha hecho costumbre pasar malas noches; parece que todo está en mi contra. Me levanto de la cama y me meto a la ducha. Cuando el agua cae sobre mí, mis lágrimas empiezan a bajar como cascadas. Solo en estos momentos puedo permitirme ser débil porque sé que, cuando enfrente a mi padre, tendré que actuar como una fierecilla. Salgo de la ducha, voy a mi vestidor y me coloco un vestido n***o co

