Nina Cuando llegamos a Nueva York ya es algo tarde. No dejo de pensar en la discusión que tuve con mi padre y me intriga saber qué pasó entre mi madre y mi padre. Solo espero que no la haya lastimado, pero mi madre también se enfrenta a él. Creo que tengo que hablar con ella; creo que no terminamos de entender que mi padre no tiene escrúpulos. Siento cómo Noah pasa su brazo por mi hombro; yo lo miro y sonrío. Él me acerca a su rostro y roza su nariz con la mía. —Debes dejar de preocuparte tanto por las cosas. Sé que por esa cabecita ronda la plática que tuviste con tu padre. Ya no te preocupes tanto; verás que esta semana pasa demasiado rápido y ni siquiera te vas a dar cuenta de que estarás de nuevo en el altar. Yo lo golpeo y él se queja. —Hey, ¿por qué hiciste eso? Dolió. —Te lo m

