Nina Mi padre guarda silencio y se queda pensando. Yo solo espero que acepte, pero él no dice nada hasta que, de pronto, sonríe. —Voy a aceptar esa cláusula, pero tu hermano será tu albacea. Yo lo miro interrogante, pues no sé a qué se refiere. —No me mires así. Si soy sincero, no confío en ti, así que si tú no cumples con el contrato de llegar al altar y mantener tu matrimonio durante ese año, tu hermano irá a prisión. Yo me quedo sorprendida porque, después de todo, el desgraciado es muy inteligente. Miro a Mateo y él asiente, pero ya no estoy tan segura de hacerlo, pues planeaba pedir el divorcio para que mi padre se quedara sin la empresa. Yo suspiro y asiento. —Está bien, acepto. También quiero que quede escrito en el contrato que no tendremos intimidad. Él me ve con una ceja a

