Nina Vamos hacia el coche y él, como todo un caballero, me abre la puerta. Yo solo suspiro, pero me subo sin decir nada. Él rodea el coche y sube; enciende el motor y empieza a avanzar. Veo que se empieza a alejar de la ciudad, pero ninguno de los dos ha dicho nada hasta que volteo y le digo: —¿A dónde se supone que me llevas? Él sonríe. —Pensé que no me hablarías en todo el camino, pero no te preocupes. Dijiste que fuera creativo, y aunque no lo creas, así fue. Así que no te puedo decir nada porque es una sorpresa. —Noah, si no me dices a dónde vamos, aquí mismo me bajo. —Por Dios, pero qué intensa mujer. Solo relájate, sé que te va a gustar. —Pues espero que no me pienses llevar a uno de esos lugares que tienes, donde pasas las noches con cualquier chica que se te cruce en el cam

