Nina Cuando llegué a la empresa de mi padre, solo tenía un propósito: firmar ese estúpido contrato, definir la fecha de la boda e irme directo a la mansión. Me urge hablar con el señor Williams, pero jamás pensé encontrarme aquí con la persona más despreciable de mi vida. Me doy la vuelta y lo miro sorprendida, sin entender qué hace aquí, pero luego sonrío. Creo que, después de toda la vida, le ha dado un duro golpe. Mi padre nos interrumpe. —Taylor, ¿cómo has estado? Sí, Nina es mi hija, ustedes se conocen. Él sonríe, como si se fuera a partir su rostro. Yo solo volteo los ojos, pero lo interrumpo de nuevo. —Sí, padre, de la universidad; solo cruzamos unas cuantas palabras. Él me mira con una ceja alzada y su sonrisa no se borra. De pronto, sale Mateo de la oficina de mi padre. Cuand

