Nina Salgo de mi departamento algo apresurada. Creo que, después de todo, hablar con el señor Williams sería una buena idea. Realmente verlo a la cara me da un poco de vergüenza por todo lo que ha pasado, pero no soy culpable del monstruo que tengo como padre. Cuando estoy afuera de la mansión, respiro hondo, pues la verdad es que ni siquiera sé cómo me va a recibir. Cuando salgo del coche, Amaya está de pie en la puerta con los brazos cruzados y su rostro serio. Es extraño verlo así. Camino despacio y me acerco a ella. Cuando llego frente a ella, voy a hablar cuando ella me interrumpe. —Amaya, yo... —No, no tienes que decir nada. Tú no eres culpable de nada. Sabes que lo único de lo que sí me alegro es de que seas mi hermana. Creo que desde el primer momento tuvimos esa bonita conexi

