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2052 Palabras

—Buenos días, mi bella prometida. Me despierta Naco con una bandeja de desayuno. Café con leche, medialunas calentitas y una flor que conocía a la perfección. —¿Son del lugar que conozco? —pregunto sosteniendo la margarita. —Si, no creo que se de cuenta que le falta una —dice desinteresado. Lo que no sabe es que la dueña de la planta de donde sacó la margrita, es tan jodida que hasta las tiene contadas. —Si mi amor, se va a dar cuenta. Ya vas a ver el quilombo que hace. Pero a él no le importaba en lo absoluto. Se sentía feliz por estar juntos. —No me importa. Todo lo vale por verte sonreír. Le tomo los cachetes con los dedos y lo pellizco, él se queja pero luego se tira sobre mi a hacerme cosquillas y en el zamarreo termino tirando la bandeja y gran parte de la bebida calien

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