Dios ayúdame, de esta manera no voy a poder saber donde esta leo. Ya casi voy llegando de nuevo a la cuidad, me rindo, tengo que buscar otra alternativa, giro el timón en dirección al caí policial donde trabaja leo, tengo que contarle a sus compañeros lo que pasó. En hora buena llegó y me encontré con un coronel quién está parado formalmente a las afueras del jardín, su aspecto es tenebroso ya que transmite frialdad y sus grandes brazos los cuales están detrás de su espalda, lo hace ver aún más espeluznante. Me bajo del auto y tiro la puerta, este tipo me da tanto miedo qué me hace caminar como un pato y tragar saliva como nunca lo había hecho en mi vida. esta vez lo nervios me vencen. –B-buenos días, s-señor. –Buenos días señorita, o mejor dicho esposa del agente leo–suelta una peque

