Se inclinó y buscó sus labios. Alessa no entendía lo que significaba lo que estaba haciendo. Estaba confundido, requería ser eso, pero no importaba se dejaba llevar a cabo un cabo de las caricias de su lengua y la manera que sus delicadas uñas pintadas de color rosa registraban su torso. Sus manos grabaron la fina cintura, mientras que sus duros pezones rozaban su pecho. Ella rompió el beso en busca de aire. Le miró y le sonrió. Puso la cabeza sobre su pecho. —No sé qué pasará el día de mañana con nosotros, Yasir. Pero si sé que es lo que sucederá esta noche. Besó su pecho y luego buscó su cuello acariciándolo con la punta de la nariz, mientras que las manos de él grabaron desde su espalda hasta el comienzo de su trasero. Ella fue descendiendo poco a poco besando, acariciando. Yasir di

