Alessa se despertó en medio de la oscuridad con dulces besos repartidos en su cuello y una mano posesiva acariciando su vientre. Su cuerpo se estremeció cuando tomé parte de lo que había pasado horas antes. —Uhmm, estás despierta —la voz de Yasir era ronca mientras mordisqueaba el lóbulo de su oreja para después lamerlo. Enseguida sus pezones se pusieron duros y él se dio cuenta enseguida de eso. Subió la mano y les prestó atención acariciándolos delicada y sutilmente. —Yasiirrr —susurró. —Me gusta cuando pronuncias mi nombre gimiendo —continúo besándola. Descaradamente comenzó a frotarse contra el gran cuerpo masculino. —Mmmm —fue lo único que le contestó. No es la primera vez que me despierta en la madrugada con ganas de estar dentro de ti, pero si es la primera que puedo hacerlo s

