CAPÍTULO VEINTICUATRO Thor estaba parado en el barco con los demás, el monstruo del mar se cernía sobre ellos y se preparó para morir. Él cerró los ojos y oró a Dios con todas sus fuerzas. Por favor Dios, dame el poder para detener a esta bestia. Thor pensó en las palabras de Argon. No trates de dominar a la naturaleza. Únete a ella. Aprovecha el poder de la naturaleza. Después de todo, tú también, eres parte de la naturaleza. Thor sintió que un tremendo calor agobiaba su cuerpo, que subía de sus pies a sus piernas, por el torso, a través de sus manos y hasta las palma de su mano. Abrió los ojos y levantó sus palmas, las dirigió hacia la bestia cuando descendía con las mandíbulas abiertas, a punto de matarlos a todos. Para asombro de Thor, una esfera de luz emanó de sus palmas y s

