Antón Luego de la reunión con los socios recibí varias llamadas de ella, se notaba lo desesperada que estaba por saber de nuestra hija, suspiré y llamé a Dam. __Déjala pasar, ¡solo a ella! __Bien. Salí del restaurante y alguien obstruyó mi paso, le miró fijamente a los ojos y él también me devuelve la mirada fija sin un parpadeo, aquel hombre de ojos negros intenta intimidarme, es un hombre de aproximadamente unos 50 años más sin embargo se ve joven. __Puedes apartarte de mi camino. __Me temo que no podre – ruge con una sonrisa maliciosa __Camina – refute y yo le devuelvo una sonrisa. __¿Si sabes quien soy? ¿Verdad? – replicó __¡Claro que se quien eres! ¿Y adivina qué?, no me das ni tantito miedo. – coloca un arma en mis costillas y me orilla a caminar. __¿Quien te envió? y ¿cuán

