Daniela caminaba por la sala dando un círculo interminable, Ana Marie la contemplaba en silencio, no quería interrumpir los farfullos y murmullos de su amiga. Estaba nerviosa. Eso era más que obvio. El cabello azulado de Daniela se movía al compás de su caminar, no se detenía y Ana Marie temió que pudiera causar un hueco en la sala. – ¿Por qué tan nerviosa? –se atrevió a preguntar. Daniela detiene su andar y la mira como si hubiera dicho una blasfemia. – ¿Y lo dices así como así? Amiga, estoy que me arranco el cabello. Faltan veinticuatro horas para el año nuevo y a Axel se le ocurrió la brillante idea de presentarme a su familia. Pero no sé si pueda ir, por la fiesta en la terraza del edifico; sabes que me ofrecí como una de las organizadoras. Ana Marie sabía de la afinidad de Daniela

