Capítulo 55

1741 Palabras

–Recuérdame porque accedí a montarme en esta cosa –pidió Álvaro, sosteniéndose de la cintura de Ana Marie. La chica rodó los ojos y siguió cabalgando con Rain, su yegua –. No es que me asuste ni nada, pero me sentiría más seguro en el suelo. Y a todo esto, ¿a dónde me llevas? – ¡Dios! Suenas como mi madre –farfulló –. Es una sorpresa, ya te lo había dicho. Tú me mostraste la belleza oculta de la ciudad, así que yo te mostraré la belleza de Sierra Cayena o, al menos, una parte de ella. Álvaro asintió, pero después de escuchar la historia de su suegra con los caballos no le ha ayudado a disminuir su respeto (miedo) a ellos, sí; los consideraba animales hermosos pero indomables. La granja de la familia Buenaventura era extensa al igual que la familia, grande, diversa y unida. La calidez qu

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