Ana Marie parpadeo cuando los rayos del sol se colaron por la habitación, gruño, estaba demasiado cómoda en su firme almohada como para levantarse. Esperen ¿firme almohada? Abrió los ojos como platos, casi grito al ver a su novio dormido junto a ella. Ana Marie sintió el fuerte agarre que tenía alrededor de su cadera, sus piernas estaban entrelazadas, sus mejillas se colorearon ante eso. Recordó vagamente lo de anoche pensando que había sido un sueño. Sonrió al recordar el sonrojo de Álvaro ante su proposición, se veía tan tierno. La chica debía admitir que le gusto invertir los papeles, siendo él el avergonzado y ella la intrépida, simplemente fascinante. Se levantó hasta donde los brazos de Álvaro le permitían, se inclinó a su rostro y le dio un tierno beso en los labios. Álvaro se re

