El terminal de la ciudad de Santo Domingo una joven bajaba del bus con nerviosismo. Apenas bajó, escucho que gritaron su nombre, su mirada miel busco a la persona que la llamaba. Al encontrarlo se acercó a él a paso apresurado, lo envolvió en un abrazo, hacía mucho tiempo que no lo veía y lo había extrañado. Los brazos de su viejo amigo le correspondió el abrazo, para luego alzarla y darle vueltas por los aires, Ana Lucia rio no aportándole las miradas poco discretas de las demás personas. –No creí que vendrías –alego Edward, bajando a la menor de las hermanas. Ana Lucia tomo su maleta y empezaron a caminar hacia la salida del terminal –. ¿Por cuánto tiempo te quedaras? Podemos ir al cine con tu hermana, o ver una de las obras de María Luisa, o ir a esa cafetería con temática de baile y k

