Luego de chocar estrepitosamente contra un desconocido, Ana Marie considero seriamente estaba pagando algún karma divino, o algo así. Considerando los desafortunados eventos que han pasado a lo largo del día, por un momento, se preguntó si esta era una forma del universo de restregarle en la cara lo mala hermana que era. Se levantó y ayudo al desconocido a recoger sus papeles, disculpándose en el acto, el chico iba a despotricar pero al ver sus ojos llorosos se abstuvo de cualquier comentario. – ¿Estas bien? –pregunto al cabo de unos segundos, Ana Marie sonrío tristemente. –Yo debería preguntarte eso. Recuerda, fui yo la que te atropello –dijo. Alejándose del extraño rápidamente sin dejarlo responder, perdiéndose entre la multitud. Esta vez considero que correr por un pueblo que no cono

