A la mañana siguiente, cuando abrí los ojos, él ya no se encontraba en la cama. Me sentí un poco mal al imaginar que siempre sería así, él venía a mí por las noches y desaparecía por las mañanas. ¿Nunca despertaría conmigo? Con desgana me levanté y después de cubrirme las marcas que él me dejo con un otoñal vestido vaporoso de mangas largas y cuello redondo, salí de la casa y Alex me llevó a la universidad. A diferencia del día anterior, esta vez no me habló en todo el camino, se mantuvo callado y pensativo. Cuando llegamos, me despedí con un vago adiós y corrí a clases. No hubo nada novedoso durante la mañana, Dennise me ignoró y yo tampoco le hable; volvíamos a ser desconocidas. Pero por la tarde, cuando salí de la universidad y me encaminé a casa, me encontré con quién más ansiaba

