Hurt

1712 Palabras
"Algo anda mal" aquel pensamiento hacía eco en la mente de Sehun desde hace algunos días. Lamentablemente no había podido estar mucho en contacto con ZiTao el resto de la semana, luego de su pequeño viaje -que atrasó muchos deberes de la universidad- llegaba mucho después de la hora del almuerzo a hacer su trabajo y salía bastante temprano, de todas formas siempre esperaba que ZiTao lo regañara por no comer bien o por no esperarlo para ir juntos a la estación del metro, pero esas cosas que normalmente esperaba no ocurrían y Sehun empezaba a preocuparse un poco. Incluso cuando le enviaba mensajes ZiTao parecía distante y lo peor era que no podía hablar con él apropiadamente o preguntarle lo que sucedía porque estaba extremadamente ocupado. Así que simplemente se propuso hablar con él en persona el lunes siguiente, esperaba que solo fuera su imaginación pero afortunadamente (o desafortunadamente) era bastante evidente cuando ZiTao cambiaba de humor o cuando intentaba esconder sus sentimientos. Precisamente el lunes, la respuesta a su mensaje de buenos días a ZiTao va acompañada de un "tengo que decirte algo, Sehun-ah" y hasta la hora de llegar al trabajo y subir a la azotea para almorzar (aunque no lleva ninguna bandeja porque los nervios le impiden comer), Sehun se muerde los labios preguntándose la razón de aquel mensaje, no puede evitar sentirse intranquilo y aquella sensación solo se hace más grande en cuanto ve los ojos inflamados de ZiTao, el rostro pálido y como evade su mirada. Es extraño el repentino cambio, es decir, hace una semana ZiTao estaba sonriendo junto a él, ¿Por qué se encuentra tan... deprimido? Sehun ni siquiera sabe si es apropiado preguntar, si solo debe ir a abrazarlo o si debe esperar, aguantándose en su lugar. Al final se acerca algunos pasos a ZiTao y pone una de sus manos en la mejilla del mayor, pero éste sigue sin mirarlo a los ojos. — ¿Qué pasa? ¿No vas a decirme nada?... estuve ocupado esta semana por el trabajo acumulado por eso no pude hablar mucho contigo, pero sí estaba seguro de que algo te estaba pasando, no vas a escondérmelo ¿verdad? —ZiTao niega con la cabeza, parece como si no encontrara la forma de decir lo que lo atormenta así que Sehun decide ayudarle un poco, así sea doloroso — ¿Tiene que ver con él...? — Sehun-ah... —la voz de ZiTao se rompe mientras levanta la mirada y sus ojos están vidriosos, el menor retira la mano de su mejilla y aprieta la mandíbula— ha...hablé con Yifan... —el corazón de Sehun comienza a latir con dolorosa fuerza y sus ojos empiezan a arderle, su entrecejo se junta y le tiemblan las manos. Lo presiente, sabe lo que ZiTao va a decirle. Baekhyun se lo advirtió hace mucho, él mismo prometió no romperse incluso si sucedía... pero no está preparado, no quiere oírlo. — ¿Terminaste lo que tenías que hacer? —su voz suena molesta, aunque en un principio quería sonar más tranquilo y comprensivo. — Le dije lo que tenía que decirle, pero... estoy confundido, no sé ni qué es lo que estoy sintiendo ahora...—ZiTao tiene la mirada perdida en algún lugar de la azotea. El menor se muerde ligeramente los labios mientras da un paso al frente, ZiTao no parece estar pendiente de sus acciones y ni siquiera se mueve cuando Sehun está a centímetros de su rostro, ni cuando le da un pequeño beso. Solo agacha la cabeza sin decir nada. Y Sehun lo único que espera es que diga algo, lo que sea, que hable de lo que se le olvidó en la mañana, o del desayuno que preparó, que todo vuelva a la normalidad, que fuera una broma... pero al rubio le tiemblan los labios y algunas lágrimas se deslizan por sus mejillas. ZiTao no es el mismo, no está sonriendo, no le devuelve el beso, no lo abraza, no lo mira con sus maravillosos ojos afilados, o con su sonrisa ladina. Hace una semana pensaba que todo era perfecto, pensaba que se había unido aún más al mayor y que no habría nada que los pudiera separar, que al abrazarlo y escucharlo decir que lo quería y que no lo dejara... eso significaba mucho más, pero ahora... ver a ZiTao así lo está destrozando y al mismo tiempo las lágrimas se le acumulan en el borde de los ojos, aunque intenta con todas sus fuerzas no llorar. En cierta forma, más que triste está enojado, le dan ganas de decirle a ZiTao que es un idiota por pensar en Yifan luego de lo que le hizo, luego de tanto tiempo, cuando lo tiene a él en frente, dispuesto a entregarle todo. — Estás confundido... ¿qué quiere decir eso? ¿Todavía lo quieres a él? ¿Para...—Sehun tiene que respirar profundo para no explotar ahí mismo— ¿Para qué me hiciste enamorarme de tí entonces? Pudiste haberme dejado tranquilo y volver con él... ahora... —titubea mientras se frota la frente con una mano— ¿Qué quieres que haga? — No es eso... Sehun, no pienses así, yo... solo necesito tiempo para... — ¡Tiempo! —Sehun se ríe y los labios le tiemblan, está a punto de gritarle y llorar como un niño pequeño porque se siente demasiado mal, se siente como si algo se hubiese roto dentro de él — tú necesitas MÁS tiempo y ¿mientras tanto yo qué? ¿Tengo que aguantarme lo mucho que me duele? No pensaba decir esto, no soy una persona que pierda la calma así pero... ya no puedo más, Tao... te quiero demasiado, no debiste llevarme a Japón, no debimos hacer lo que hicimos porque ahora solo me duele más. —Sehun-ah... lo siento, en serio, yo de verdad te quiero, no pienses que lo hice para hacerte daño, esa nunca fue mi intención ni lo será jamás, siempre fui sincero contigo y quiero serlo ahora, solo necesito aclarar mis sentimientos, por favor... — Te dije que esperaría el tiempo que fuera necesario, que no te presionaría... pero, ¿y si aclaras tus sentimientos y te das cuenta que lo quieres a él? —Sehun ya está roto, todo lo que se había estado guardando no tiene un lugar en el cual sellarse y ocultarse, simplemente deja salir todo y sus ojos se inundan en lágrimas— el solo pensar en eso... ya no puedo soportarlo más, me duele demasiado, ya... ¡No quiero esperar por algo que no va a llegar nunca! — Sehun-ah... —a pesar de que ZiTao lo llama, sabe que ya no hay nada más que decir y no tiene ánimos de quedarse allí en un silencio incómodo o enojándose más y quejándose de todo lo que le hubiese gustado que el mayor hiciera. Simplemente se da la vuelta y se va dando pasos largos, para no pensar en devolverse sobre ellos y tener esperanzas vacías. ** Sehun se encuentra en su habitación, acostado hacía un lado de la cama, se limpia las lágrimas con el dorso de la mano antes de que otras más persistentes le nublen la vista de nuevo. ZiTao no pudo decir nada, no le pudo asegurar que al final estaría a su lado, que lo preferiría a él, y eso solo confirmaba lo que había dicho en ese momento, solo confirmaba que ya todo estaba acabado, que solo bastaba un día, una semana, para arruinar lo que por meses había sentido, lo que había esperado de corazón y que ahora solo era un recuerdo amargo que le punzaba el pecho y no dejaba de aguarle los ojos y de oprimir su pecho. Este acto depresivo de sentimentalismo solo se repite en las noches, su vida no puede terminar ahí. Aunque se siente terriblemente mal, va en la mañana a la universidad y en la tarde al trabajo (obviamente sin llegar jamás a la hora del almuerzo y saliendo lo más temprano que puede de la empresa –y evitando entregarle personalmente sus avances a su jefe-, lo que incluso le parecía gracioso, como si la semana anterior hubiera sido un "entrenamiento"). Solo contesta las llamadas de su padre y de su hermano y al final de la siguiente semana, cuando los mensajes no leídos de Baekhyun llegan a 67, éste aparece en su casa con la cara seria y una bolsa de comida rápida. Sehun lo deja entrar, sin decirle nada, la verdad no está de ánimo para recibir sus regaños y sus "Yo te lo dije", pero mientras se sientan en el piso frente a la mesa y comen en silencio Baekhyun lo golpea en el brazo con fuerza, mirándolo con el ceño fruncido. — Sabes lo que voy a decirte ¿no es así? —Sehun asiente, sobándose el área golpeada, volviendo después a su comida. — ¿Puedes decírmelo después? Ya me siento bastante mal... — No voy a decirte nada si ya lo sabes, no es como que te lo merezcas... en realidad lo siento mucho, se notaba que lo querías. — Ahh...—Sehun suspira, luego se frota los ojos con la mano que no sostiene su comida —Lo peor es que no puedo deshacerme de lo que siento fácilmente, aún...lo extraño. — Odio verte así, Sehun... — No te pedí que vinieras, sabes que luego se me quitará, he pasado por cosas peores con mi familia, lo sabes. — Por eso mismo odio más dejarte solo, no lo hice cuando murió tu madre, o cuando se fueron tu padre y tu hermano... no voy a hacerlo ahora —Sehun sonríe débilmente, mirando la caja de pollo frito y deja lo que estaba comiendo sobre la misma. Las molestas lágrimas y la sensación extraña y dolorosa de una nueva pérdida en su pecho le quitan el apetito. — Lo siento, te dije que lloraría solo... para que no tuvieras que verme así... — Eres un idiota — Baekhyun se acerca a él y lo abraza con fuerza —no tienes que llorar solo— con esas palabras, el más bajo le deja llorar en su hombro, sin reclamarle ni regañarlo, hasta que Sehun se calma.
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