Sehun se pregunta cómo llegó a ese punto ¿en serio está tan desesperado por recibir más de ZiTao que sueña cosas subidas de tono?
Es decir, era normal -para un chico de su edad- tener sueños parecidos, pero se sentía incómodo soñando con ZiTao, después de todo era una persona que veía casi todos los días, era extraño mirarlo a los ojos luego de haber soñado algo más "íntimo" con él.
Realmente era un caso perdido, pero quiere tanto a ZiTao, quiere darle todo y ser el único ante sus ojos, por más estúpida, egoísta y utópica que suene la expresión. Por supuesto, tiene que guardarse sus pensamientos y luchar por reprimir sus deseos porque no piensa arruinar lo que sea que ZiTao y él tienen, a pesar de lo que le dijo a Baekhyun acerca de "no apegarse mucho a ZiTao"... tiene mucho miedo de no poder permanecer a su lado.
Por suerte ha logrado mantenerse detrás de una línea imaginaria toda la semana y ha escuchado música clásica antes de dormir para relajarse –consejo que leyó en internet- y evitar que su mente divague entre pensamientos... insanos. Sin embargo, la situación no estaba del todo controlada, porque el viernes cuando tienen su cita, reunión, paseo turístico -no sabe cómo llamar su encuentro-, ZiTao tiene la grandiosa –y cursi- idea de llevar camisetas de pareja debajo de sus abrigos y obliga a Sehun a cambiarse de camiseta en la misma caseta en el baño del segundo piso, antes de salir del trabajo.
Puede ver el torso desnudo del rubio, bien esculpido, perfectamente bronceado y con un poco de vello, se imagina que ZiTao pasaba mucho tiempo en las playas de su ciudad, tiene que tragar saliva y aparentar que no le afecta en lo absoluto, porque si para algo era útil su rostro inexpresivo era para sacarlo de situaciones incómodas. No duró ni cinco segundos cambiándose de camiseta y poniéndose de nuevo el abrigo, antes de salir de la caseta tan rápido como si se estuviera quedando sin aire -y en cierta forma eso era lo que pasaba, porque en vez de aire, todo lo que sus sentidos detectaban era el aroma de ZiTao-.
*
Les toma diecinueve minutos llegar a la estación de Gwanghwamun y ZiTao, como siempre, se muestra tal y como se siente sin guardarse nada, está sonriendo como un niño pequeño al ver las luces, las calles y el gran palacio, justo como cuando fueron a la caída de agua. Sehun no recordaba tener una expresión así al ver ningún monumento de su país, casi se sentía avergonzado de sí mismo.
La mano de ZiTao toma la suya y señala el otro lado de la calle donde varias personas se reúnen frente al palacio, Sehun lo sigue con una sonrisa que ni alcanza a compararse con la del otro y mientras realizan el recorrido del sitio turístico se confirma a sí mismo -aunque no era necesario hacer la observación- que en realidad lo que vino a ver no era el palacio ni la fuente que visitarían después, sino a ZiTao y sus ojos brillantes, a escucharlo reír y decir estupideces, a tomarlo de la mano oculta en el bolsillo de su abrigo azul oscuro para que la gente no se percatara y de repente se pregunta por cuánto tiempo podrá hacer estas cosas, porque un malestar se le instala en el pecho y lo toma desprevenido, no se da cuenta que su cara no tiene buena pinta hasta que ZiTao se detiene y le aprieta la mano.
─ ¿Te sientes bien? Has estado un poco ido desde que salimos de los jardines─ los ojos de ZiTao brillan frente a él, a pesar de que tiene el ceño ligeramente fruncido.
─... ¿Quieres ir a la fuente ahora? Ya se está haciendo tarde y no sé si la tengan encendida toda la noche─ ZiTao no dice nada, aunque es evidente que a Sehun le pasa algo, y lo mira por unos segundos antes de asentir con la cabeza luego de un suspiro, Sehun agradece que el más alto no le siguiera preguntando.
Se dirigen a la plaza cerca al palacio en donde se encuentra un terreno amplio con chorros de agua emanando del suelo, había varias personas jugando alrededor, pero como aún no llegaba el verano no habían muchos niños, sus madres no los dejarían resfriarse con la, todavía baja, temperatura en la noche.
Sehun quiere que ese sentimiento al que podría llamar envidia salga de su pecho, no quiere pensar en que todo lo que ama de la persona que tiene a su lado seguía perteneciéndole a otro, así que se separa de ZiTao y corre hacia la fuente gritándole que lo siga, ZiTao, como el niño pequeño que a veces parece ser, le hace caso con una risita y lo persigue alrededor de la fuente. Sehun le hace muecas y le saca la lengua diciéndole que no podrá alcanzarlo, tira su mochila a un lado de la fuente, cerca de una banca, y sigue corriendo con ZiTao intentando atraparlo, probablemente las personas que estaban alrededor estarían pensando en lo inmaduros que se veían, pero era más divertido hacer como que eran los únicos allí.
En un momento, Sehun se acerca demasiado al punto en el que empieza a brotar el agua y se tambalea como si fuera a caerse, ZiTao se apresura a tomar su mano y entonces Sehun lo hala hacia él haciendo que ambos se metan en medio de los chorros por unos instantes. ZiTao ha puesto un grito en el cielo, nada masculino, y Sehun no puede dejar de reírse de él mientras se quita el abrigo y empieza a escurrirlo.
─ Genial, Sehun, mi teléfono debe estar empapado, no vas a salvarte si no puedo arreglarlo─ Sehun no había reparado en ese pequeño detalle y con los ojos completamente abiertos busca su celular y su billetera, cuando no los siente recuerda que los había dejado en su mochila, que recoge de su sitio seguro al lado de la banca, y suelta un suspiro de alivio. ZiTao, por otra parte, saca su celular del abrigo y lo intenta prender varias veces.
─ Deberías sacarle la batería...─ se anima a sugerir sin saber si el mayor está molesto, ZiTao no dice nada pero sigue su consejo y retira cuidadosamente la tapa con la batería.
─ Por suerte no se mojó por dentro...─ señala luego de poner de nuevo todo en su lugar, y cuando su móvil muestra señales de vida, sonríe─ tienes suerte de que haya servido, te hubiera hecho pagar─ Sehun se ríe con nerviosismo y se disculpa como si fuera una broma sin importancia─ gracias a tu "travesura" tenemos que irnos rápido, la ropa mojada nos dará un resfriado horrible.
La casa de Sehun está más cerca de donde están, pero tendrían que coger el metro y pasar por más molestias, así que cogen un taxi esperando que el conductor no se dé cuenta de su ropa mojada y los deje subirse, tienen suerte porque esta de noche y el señor no parece interesarse mucho en su vestimenta. Al final tienen que recorrer todo el camino hasta Hapjeong porque necesitaban dinero para pagar el servicio y Sehun a duras penas tenía para sostenerse ese mes, ya que acababa de pagar su alojamiento con el sueldo de su trabajo y ZiTao ya había gastado el dinero que traía en el almuerzo.
*
Sehun empieza a moquear algunas calles antes de llegar a su destino, así que ZiTao le dice que se quede en el auto mientras él va por el dinero, y vuelve luego de unos minutos, con el pago para el conductor y con dos toallas, una la tiene sobre los hombros y la otra se la pasa a Sehun.
─ Eres un tonto, Sehun ¿en serio tenías que meternos en esa fuente? ─ ZiTao se queja cuando llegan a su apartamento, no había ido a recoger a Candy porque ya era muy tarde, la novia de Jun la cuidaría hasta que fuera a recogerla temprano en la mañana.
─ Lo siento...─ Sehun se recrimina a sí mismo mentalmente, casi podía escuchar a Baekhyun comparando el incremento de su altura con su estupidez. Tiene la cabeza gacha mientras pone su mochila en el sofá de la sala y ZiTao le revuelca el cabello mojado mientras se ríe.
─ Solo bromeo, no te lo tomes tan en serio, fue divertido─ Sehun lo mira con ganas de reírse... de sí mismo, por supuesto─ Ven, te daré alguna sudadera para que puedas cambiarte─ Sehun lo sigue hasta su cuarto mientras intenta secarse el cabello con la toalla. ZiTao saca una sudadera gris de su armario, se la pasa a Sehun y luego empieza a desvestirse.
Sehun simplemente se queda mirando, todavía secándose el cabello, como el perfecto idiota que era, si bien su rostro no decía mucho de lo que estaba pensando, su actitud era bastante... extraña y podría decir que el mayor lo había notado.
─ ¿Qué haces? quítate rápido la ropa, vas a enfermarte, en serio...─ ZiTao solo tiene la ropa interior puesta y la toalla sobre los hombros, saca dos pares de calzoncillos y le lanza uno a Sehun, sale de la habitación con la ropa mojada y un cambio seco, diciendo que va al baño y le dice a Sehun que deje su ropa en la secadora cuando se termine de cambiar.
Si, definitivamente lo había notado, y Sehun se siente avergonzado, se supone que su especialidad es ser "disimulado" ¿qué le está pasando últimamente?
*
La situación no mejora con nada, ahora actúa como si estuviera muy incómodo, midiendo sus pasos y sus palabras, guardándose risas y conversaciones en el mesón de la cocina, es que había un montón de cosas en su cabeza, no sabía si estaba nervioso por su creciente atracción s****l hacia el mayor o por su miedo de perderlo en un futuro no muy lejano. De cualquier manera, ZiTao se encuentra a su lado cocinando la cena, con una camiseta sin mangas y una pantaloneta, Sehun tenía la sudadera de ZiTao que olía completamente a él y que lo estaba mareando porque no podía dejar de olfatear la tela en silencio.
ZiTao sirve rápidamente la comida y ambos se sientan en la mesa para comer, el mayor comienza a decirle a Sehun que debería quedarse esa noche, ya que estaba muy tarde como para que se fuera, así al día siguiente podrían ir a dar un paseo, le comenta que desde hace tiempo ha querido alquilar una bicicleta y dar un paseo por el río Han, pero no ha tenido el tiempo o la compañía para hacerlo. Sehun termina aceptando todo y riéndose, por fin, de una broma demasiado estúpida que ha dicho ZiTao sobre las bicicletas de pareja que salían en los dramas y se siente mucho mejor porque por fin estaba actuando un poco más normal.
Pero la tranquilidad, como siempre, no le dura mucho tiempo, cuando le pide a ZiTao algunas mantas para dormir en el sofá, este se niega rotundamente y lo obliga a dormir en su cama, Sehun tampoco quería que el mayor durmiera en el sofá así que ambos acuerdan dormir juntos, y así, su cabeza se vuelve un caos nuevamente.
La cama de ZiTao es bastante grande y cómoda, Sehun no se quejaba de la suya, pero no le molestaría tener una cama con un colchón en perfectas condiciones para esos días en los que quiere hundirse entre sus cobijas y no despertar hasta el final del semestre.
.
─ ¿Quieres que veamos alguna película antes de dormir? ─ propone ZiTao cuando ambos están sentados con las cobijas sobre las piernas─ aunque creo que ya es muy tarde, me quedaré dormido a la mitad.
─ Yo igual...─ ZiTao se estira sobre Sehun para apagar la lámpara sobre la mesa de noche y se acuesta sobre su almohada mirándolo para que se acueste también, el menor lo hace lentamente, y su cara queda frente a la de ZiTao, puede sentir su respiración chocando con la suya y él le pasa el brazo por la cintura, acercándose aún más.
Su corazón ha empezado a revolotear en su pecho, y aunque, en su cabeza, el eterno debate entre los sentimientos que lo han agobiado desde hace un tiempo continúa atormentándolo, apenas se escucha como un murmullo cuando la nariz de ZiTao roza la suya con ternura. Sehun sonríe y agacha ligeramente la cabeza, intentando esconder el rostro, está seguro que tiene una cara de estúpido demasiado evidente, no puede poner su expresión neutra cuando su corazón está tan agitado.
─ Mírame, Sehun─ los labios de ZiTao acarician delicados el borde de su oreja, haciéndole cosquillas. Sehun intenta empujarlo, pero él lo aprieta entre sus brazos con fuerza─ mírame─ repite, poniendo su frente contra la de Sehun.
─ ¿Qué quieres? ─ Sehun solo está intentando verse lo menos afectado posible, pero sus ojos se encuentran con los afilados del mayor y por un momento quiere apartar la mirada, se siente un poco intimidado, como cuando conoció a ZiTao y sentía que siempre perdía cuando lo miraba a los ojos.
─ ¿Irás conmigo a Qingdao en Chuseok?
─ ¿Por qué preguntas eso de repente? Además no tengo el dinero para ir, ya habíamos hablado de eso...
─ Quiero llevarte allí, me parece que es importante, voy a conseguir el dinero...─ Sehun se ríe, pero ZiTao no parece estar bromeando.
─ Está bien, supongo, pero primero, ¿no crees que debería saber algunas cosas? ─ Sehun no sabe si el mayor notará la ambigüedad en su pregunta y no está seguro si fue buena idea preguntar, se arrepiente cuando ZiTao baja la mirada─ L-lo siento, no quería presionarte, solo...
─Tienes razón─ ZiTao lo interrumpe, suelta un suspiro y posa su mano en la mejilla de Sehun, sus ojos están llenos de distintos sentimientos que tal vez Sehun puede reflejar en los propios. No lo había pensado detenidamente hasta ese momento, pero cree que de alguna forma ambos logran sentir un poco la preocupación del otro, su alegría o su afecto. Sehun podía sentir el temor del mayor y quería brindarle un poco de la esperanza que ni él mismo estaba seguro de tener acerca de lo que pasaría en el futuro. No sabe si todo va a funcionar, pero quiere que por lo menos tenga claro lo que Sehun siente, como esas ganas de que el corazón de ZiTao se aliviane y deje un espacio para él, para que pueda quedarse a su lado.
Elimina por completo la distancia que lo separaba de ZiTao, lo besa en la oscuridad, estirando los brazos para poder abrazarlo, acariciar su espalda y aferrarse a él como rogándole que no se vaya nunca, porque el pensamiento es como una espina punzante en su pecho en todo momento y aunque no quiere presionarlo, desea que pronto ZiTao pueda superar a esa otra persona, que pueda contarle, como un recuerdo lejano que no volverá nunca, todo aquello que lo aquejaba en ese entonces.
Sus labios se mueven despacio, atrapando los de ZiTao, endulzándose, humedeciendo sus comisuras, su lengua palpa el delgado labio inferior del mayor y luego explora temerosa la boca contraria, su respiración ha comenzado a volverse irregular. ZiTao toca con sus dedos largos la piel que queda al descubierto en el borde inferior de la sudadera, subiendo hasta su cintura, apretándola firmemente, sus manos son suaves, amables, el cuerpo del menor tiembla ante la expectativa de ser tocado completamente por ellas.
Sehun suspira en medio del beso cuando la pierna de ZiTao se cuela entre sus muslos y siente un vacío cálido en el estómago, tiene que separarse un momento para recibir un poco de aire. ZiTao le besa la mejilla, levantándose sobre él sin separarse, Sehun se pregunta si no está soñando de nuevo, porque esa sería la parte del sueño en la que se despierta con la cara roja y el cuerpo caliente. Pero en vez del techo blanco de su habitación, el rostro de ZiTao y sus hombros fibrosos aparecen frente a él cuando mira hacia arriba.
Sus dedos se deslizan sobre el brazo de ZiTao, buscando no perderse en el camino hasta su rostro, que acaricia embelesado. El rubio sonríe y se tumba sobre Sehun, quien ha quedado un poco desconcertado.
─ Te quiero, Sehun, te quiero demasiado─ casi sonaba como un sollozo solitario y Sehun no sabe qué palabras utilizar, así que simplemente abraza a ZiTao y acaricia el cabello que cae sobre su nuca, cierra los ojos dejando que la esencia del mayor invada sus demás sentidos mientras ZiTao permanece inmóvil sobre él, sin aplastarlo, con la cara hundida en su cuello y las palabras burbujeando en su garganta.
Al final el mayor deja caer su peso hacia un lado y se acomoda en su almohada nuevamente, esta vez, le da la espalda a Sehun, que se queda dormido con la frente apoyada en uno de sus omoplatos, sin saber –o más bien negándose a aceptar por esa noche- el porqué de las acciones del mayor, ni por qué su cuerpo caliente y su excitación se habían convertido en ojos llorosos y nudos en la garganta.
De todas formas, la mañana siguiente, cuando llegan los primeros rayos de sol a través de la cortina en la habitación de ZiTao y le impiden volver a conciliar el sueño, no puede esconderse de la realidad, mucho menos de sus pensamientos, de las odiosas preguntas y respuestas que arden como heridas reabiertas en su alma, mientras observa el rostro apacible y los mechones dorados del mayor a su lado...
¿Por qué se había detenido? ¿Por qué le decía "te quiero" y luego le daba la espalda? Sehun había sentido su temor e inseguridad de nuevo, había notado sus ojos alarmados, aunque no había querido darles un significado la noche anterior -y aún deseaba que no lo tuvieran- la verdad... estaba seguro que ZiTao había pensado en esa otra persona.