─ Buenos días, Hun-ah─
─ Mmmm─ Sehun apenas contesta, siente los ojos hinchados así que hunde la cara en su almohada para que ZiTao no pueda verlo.
─ ¿No vas a saludarme? ─ ZiTao le golpea el hombro intentando llamar su atención, pero, en vista de que Sehun no tiene intención de moverse, suspira─ está bien, puedes seguir durmiendo, de todas formas voy a salir a comprar para hacer el desayuno, tengo algunas cosas aquí... pero quería cocinar algo diferente, ya que tengo un invitado─ Sehun se ríe, aunque el sonido se ahoga en la almohada─ eres un perezoso, espero que ya te hayas levantado para cuando vuelva, voy a enseñarte a preparar un desayuno decente, apuesto que comes fideos cuando estas solo, a pesar de que te dije que no lo hicieras.
─ ¡No es cierto! A veces como pan... o huevos─ Sehun se defiende de la acusación, aun con los ojos cerrados y escondidos detrás de sus brazos, se ha girado unos cuantos grados para que su defensa llegue fuerte y clara hasta ZiTao.
─ Bueno, bueno, te creo, pero ahora levántate. En el baño hay una toalla limpia y ya está seca tu ropa, tenemos que ir temprano al parque para rentar las bicicletas, sino ya se habrán acabado cuando lleguemos.
Sehun no tiene ganas de levantarse, normalmente los sábados dormía hasta tarde, ni siquiera se arreglaba, a menos que Baekhyun lo molestara para que salieran a algún sitio. Pero ZiTao quería ir a montar bicicleta y no podía decirle que no, así que cuando oye la puerta del apartamento cerrándose se levanta de la cama, se frota los ojos y se dirige al baño. En su camino se encuentra con una pequeña bolita blanca ladrándole, sonríe levantándola del suelo para saludarla, ZiTao seguramente se había despertado aún más temprano para traer a Candy a su casa.
Deja a la pequeña sobre la cama sin tender y empieza a quitarse con parsimonia la sudadera que le prestó ZiTao para dormir, hasta ahora se ha quitado la parte superior y siente que se le cierran los ojos, observa la cama que hasta hace un momento sentía tan cómoda y realmente quiere volver a dormirse, es la misma sensación que tiene cada mañana y que usualmente calma encendiendo su celular y revisando sus r************* , solo para que se le pase un poco el sueño.
Sin embargo, su batería está muerta y la cama está actuando como un imán, su cuerpo se siente pesado y ni tiene ganas de ponerse de pie, así que empieza a mirar la mesita de noche al lado de la cama, la foto de ZiTao con su familia, un reloj despertador que ni siquiera recuerda haber escuchado y tampoco cree que ZiTao le haya programado una alarma.
El cajón de la mesita está un poco abierto y decide escarbar sin el permiso del dueño, solo quiere distraerse hasta que pueda abrir por completo los ojos. Candy, con el sonido del cajón abriéndose, se asoma con resoplidos y Sehun se da cuenta de la razón cuando ve un montón de juguetes y moños, sonríe imaginándose a ZiTao jugando con la cachorrita.
Hay algo más interesante que los juguetes de Candy en el cajón, una foto de un niño en uniforme que le parece extremadamente adorable, era un pequeño ZiTao con la cabeza rasurada y una expresión seria, Sehun se pregunta si habrá más fotos de su infancia en el fondo así que, aunque ya no tiene tanto sueño, tampoco tiene ganas de levantarse y en vez de eso se pone a escarbar en el cajón hasta que encuentra un pequeño libro con letras chinas que no entiende para nada y lo coge suponiendo que será un álbum de fotos, ya que se parece al que tenía su familia y que ahora tiene su hermano en su casa.
Antes de abrir el libro reflexiona sobre lo que está haciendo, para empezar, no tiene permiso para ver estas cosas, pero tiene muchas ganas de conocer al ZiTao del pasado, y también... no puede negar que por su mente ha pasado la posibilidad de descubrir algo sobre aquello que tanto le preocupa.
Las sonrisas de quienes deben ser los padres de ZiTao y él mismo cuando pequeño lo reciben en la primera página, las comisuras de sus labios se levantan tiernamente mientras delinea el rostro del pequeño y adorable ZiTao, que no ha cambiado mucho. En la siguiente página ZiTao está en un uniforme peculiar con una pose como las que ve en las películas de acción chinas y se ríe imaginando al pequeño haciendo los típicos gritos que suelen escucharse en las mismas películas.
Así pasa las páginas entre sonrisas, observando a ZiTao crecer en distintos lugares y entre playas que le parecen un poco melancólicas, incluso cuando ve a ZiTao sonriendo frente a lo que parece una fogata, rodeado de sus amigos y al lado de una desgastada guitarra. Sehun ve a continuación un montón de fotos del mayor en uniforme de basquetbol, él era uno de los más altos, incluso en la foto de su graduación guardaba su porte atlético y esa mirada afilada que todavía le causa revoltijos en el estómago.
Piensa que se han acabado las fotos cuando ve una serie de páginas vacías pero luego de tres hojas vuelve a ver a ZiTao en un uniforme diferente con un grupo grande de jugadores en una cancha, una foto con cuatro personas en una especie de bar y otra foto de graduación, aunque en esta no aparece con sus padres. En la última página utilizada hay una tira de cuatro fotos de las que se toman en las máquinas de la calle, ZiTao está junto al presidente haciendo distintas caras y gestos con las manos.
La verdad, no se siente muy satisfecho, sigue sin tener ninguna pista así que no puede justificarse a sí mismo sus acciones, no consiguió nada de un álbum que bien pudo pedirle a ZiTao que le mostrara después, sin ser un irrespetuoso, tocando las cosas del otro sin permiso, aunque le había gustado poder apreciar tantas cosas que no había visto en ZiTao y aun se pregunta por qué de ese gran espacio vacío en el libro, ¿quizás había sacado las fotos y las había puesto en otro lugar?
Al final decide que no va a ser más impertinente de lo que ya ha sido y cierra el álbum dispuesto a dejarlo en su lugar, mira el reloj en la mesita de noche y se da cuenta que los veinte minutos que tenía para arreglarse antes que ZiTao llegara con las compras se han convertido en siete y tiene que apresurarse a guardar todo y salir casi corriendo hacia el baño.
Por suerte, ZiTao se demora unos minutos más de lo esperado y, para cuando llega, Sehun se encuentra en la habitación haciendo la cama, el mayor sube las escaleras rápidamente con un bocadillo para perros en las manos y se pone en cuclillas para dárselo a su mascota, Candy lo come mientras mueve su colita en el suelo y ZiTao se ríe poniéndose de pie.
— Me entretuve eligiendo lo que iba a cocinar ¿tienes mucha hambre?
— Un poco, estaba por bajar y buscar en la alacena algunos fideos— ZiTao sisea, frunciendo el ceño y Sehun se ríe.
— Baja, yo voy a lavarme las manos— el menor asiente y el otro le revuelca el cabello.
*
Sus conversaciones en la cocina son las típicas, divertidas y a veces sin sentido, aunque ZiTao quiere enseñarle a preparar el desayuno y se pone serio al respecto, Sehun realmente no está interesado en aprender. En medio de sus instrucciones se pone a pensar en el cajón y las fotos que no ha visto, quiere saber más, quiere preguntarle a ZiTao, pero su intención no es presionarlo, si él no se lo había contado hasta ahora debía tener sus razones, seguramente aún no estaba listo. Sehun se siente intranquilo, y se ha ensimismado tanto en sus reflexiones que él mayor se da cuenta.
— Hey, no estás poniendo atención a lo que te digo ¿verdad?
—No– ZiTao golpea juguetonamente el hombro de Sehun, que tiene una sonrisita en los ojos y en los labios. Se queda mirándolo así, sin decir nada, y Sehun se tapa la boca con una mano intentando controlar una carcajada, porque la mirada penetrante del mayor ahora le provoca una risa nerviosa.
ZiTao se gira completamente hacia él y le quita la mano de la cara, el menor se muerde los labios aun riéndose, el rubio se acerca con un paso a él sin dejar de mirarlo a los ojos. Entonces siente ese vértigo en el estómago que le provocaría algún juego en el parque de diversiones y sus labios se entreabren mientras observa los de ZiTao, delgados y rojizos, que se acercan esquivando suspiros hasta los suyos. Es un beso muy rápido, por lo menos para Sehun, que se queda un poco conteniendo el aire mientras el mayor lo aprieta contra su pecho en un abrazo, impulsado tal vez por lo culpable que se siente, o, quizás, por lo mucho que lo quiere.
Lo cierto es que Sehun se siente como si fuera a romperse en cualquier momento si el otro lo suelta, quiere preguntarle un montón de cosas, pero teme que sus manos lo aparten, no quiere presionarlo, pero no puede evitar tampoco que las dulces palabras que le hacen daño atrapadas en su garganta salgan— Te quiero... Te quiero, Tao– También se siente un poco herido, aunque no quiere romperse se está agrietando poco a poco, porque ZiTao no le responde, quizás lo está diciendo con sus labios, sin emitir sonido alguno, como esa otra vez frente a la reja de su casa.
ZiTao por su parte, se queda pensando en si lo que está haciendo es lo correcto, está intentando ganar la fuerza suficiente para acabar con lo que le impide amar al otro con libertad y por su cabeza pasa repentina la idea de contarle a Sehun aquella historia que muchas veces lo ha atormentado. Originalmente, quería hacer todo por su cuenta y cortar de raíz sus sentimientos contarle a Sehun, cuando todo estuviera en calma, pero la verdad, no está seguro de cómo terminará todo y se siente un poco impotente porque aún no puede desprenderse de sus sentimientos y pensar que todo será fácil.
*
El imponente pero calmado río Han se ve maravilloso con los rayos del sol de verano sobre sus aguas, aún no llega la temporada más calurosa de la estación, pero después de pedalear junto a Sehun por un largo trayecto, luego de reírse como tontos, piensa que es hora de descansar y... también hora de aclarar las cosas, de rendir cuentas.
Luego de devolver las bicicletas se sientan en una de las bancas frente al río, Sehun se quita la chaqueta deportiva y ZiTao se desabrocha la propia. Algunas personas pasan frente a ellos en sus bicicletas y hay otras simplemente caminando o paseando a sus mascotas.
ZiTao observa al menor sonriéndole al cielo y se le eriza el vello de la nuca, tiene que tomarlo de la mano para ser valiente y no retractarse de lo que ha decidido hace algunos minutos. Los ojos de Sehun se fijan en sus manos entrelazándose y luego en su rostro no puede ocultar su nerviosismo.
— Mmm... Sehun-ah— el nombrado lo mira aun sonriente y ZiTao no quiere que su expresión cambie, pero sabe que es casi imposible— yo... —suspira y se pasa los dedos de la otra mano por la nuca— tengo que decirte algo.
— Ah... ¿Qué es? — Sehun desvía la mirada, probablemente tenga una idea de hacia dónde va la conversación.
ZiTao toma una gran bocanada de aire y detiene el movimiento nervioso de su pierna derecha.
— Ya te había contado sobre cómo llegué a Corea, el equipo de basquetbol de la universidad a la que terminé inscribiéndome me eligió para una beca, estudié publicidad casi a regañadientes y dejé a un lado muchos de mis sueños... ya sabes... la música y todo eso— Sehun se lame los labios y asiente— ... yo al principio, tuve que estar en las prácticas del equipo de basquetbol, era como un filtro para poder entrar al equipo oficial, la verdad no me llevaba muy bien con mis compañeros, aún estaba aprendiendo el idioma y las costumbres y digamos que era demasiado orgulloso, en fin, tuve muchos problemas por eso, pero no podía dejar el equipo.
Unas semanas después, el entrenador empezó con las pruebas para el filtro, y aun con el descontento de los demás logré pasar por mis habilidades— Sehun se ríe de repente y el mayor detiene su relato.
— No has cambiado nada entonces, sigues llevándote mal con tus compañeros.
— Supongo que no, aunque ya no me preocupa tanto— el cabello n***o de Sehun se mueve con el viento y se lo acomoda con una mano mientras asiente de nuevo, ZiTao continua con su historia.
— Tal vez mi aspecto no ayudaba mucho, normalmente tenía una expresión demasiado seria y oía a los demás diciendo que tenía una mirada atemorizante, y ahora que lo pienso, eso tampoco ha cambiado, recuerdo que cierta persona no podía mirarme a los ojos— bromea mirando de reojo a un Sehun sonriente— El primer día de prácticas no fue tan malo como creí que sería, había otros dos chicos extranjeros en el equipo, también chinos, me sentí muy aliviado cuando ambos se acercaron a saludarme, uno de ellos era el capitán del equipo, quien ya llevaba dos años como integrante así que me dijo que no me preocupara, que me ayudaría en lo que pudiera, su nombre es Yifan, Wu Yifan. El otro se llama Zhang Yixing, tiene hoyuelos en las mejillas y es bastante amable aunque despistado, ambos eran amigos desde antes de llegar a Corea, eran amigos de infancia.
El caso es que... mi vida comenzó a ser un poco mejor con ellos, que me entendían y me ayudaban, también me empecé a llevar mejor con los demás. En mi país no era difícil hacer amigos, pero supongo que, porque pensaba en todo tan negativamente cuando llegué aquí, se me dificultó bastante, tal vez me pasó lo mismo al empezar a trabajar...
En ese entonces, pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos dos y era genial porque, como a mi, también les gustaba mucho la música, Yixing tenía un cuaderno lleno de letras y acordes que componía en los descansos de sus clases de economía y Yifan tenía un amigo que era productor. Al principio pensábamos en algunas posibilidades en ese campo tan complicado, pero congeniábamos más como basquetbolistas que como cantantes, éramos muy diferentes en lo último, no nos poníamos deacuerdo para nada, así que cada uno seguí por su camino en cuanto a la música, y como ves, a mí no me rindió muchos frutos...— ZiTao se toma un momento para retomar el impulso, y aprieta la mano de Sehun, aún entrelazada con la suya— ahora viene la parte difícil, no me gusta mucho contar esto, no me gusta porque al recordarlo vuelve a doler, pero no es justo que no lo sepas, que estés conmigo y que hayas aceptado a lo que te pedí sin saber algo que me ha afectado tanto, algo en lo que te he involucrado.
— No tienes que hacerlo, si no te sientes bien... yo no voy a presionarte— Sehun lo mira un poco preocupado y ZiTao sonríe mientras le acaricia el cabello con su mano libre.
Suspira, ya por tercera vez.
— Wu Yifan era una persona un poco intrigante, a pesar de su apariencia de alguien frío era una buena persona y sin embargo, a veces era demasiado crudo, cortante. Yixing me había contado acerca de la vida difícil que había tenido Yifan, siempre había estado sola y había pasado por muchas cosas que eran difíciles de contar. Su madre había sufrido del abuso de su padre y el mismo Yifan había tenido que soportarlo, así que junto a ella tuvo que dejar su país natal y vivir en Canadá por un tiempo. Luego de la muerte de su padre pudieron regresar, Yixing volvió a verlo en la preparatoria y siguieron siendo amigos, pero... Yifan había cambiado mucho, era una persona muy inestable. Aunque Yixing nunca lo abandonó, mantenía su distancia.
Me conmovía saber que una persona que había sufrido tanto pudiera ocultar sus sentimientos y diera lo mejor de sí mismo sin desplomarse, Yifan era el mejor en su carrera y en el basquetbol y yo... supongo que empecé a admirarlo, intentaba apoyarlo, que se sintiera bien, quería que supiera que había gente que lo apreciaba, por eso me pegaba a él.
Teníamos varios gustos en común, lo acompañaba a hacer compras o a practicar, salíamos a comer y a otros sitios. Ya que Yixing salía con su novia, Yifan y yo estábamos casi siempre juntos y aún no había visto nada de la "inestabilidad" que Yixing había mencionado, así que no pasó mucho antes de que tuviera sentimientos diferentes hacia él, me gustaba. No sabría cómo explicar lo que sentía, era como... no sé si parezca extraño pero pensaba en él como un abrigo, siempre que me abrazaba era tan cálido, cuando hablábamos era divertido, me había tratado muy bien, incluso podía ser un poco infantil frente a él.
Pero no todo era tan bueno... a veces no era nada cálido, sino todo lo contrario, él no quería que nadie se le acercara, yo quería ayudarlo, ser alguien en quien él podría confiar cuando sintiera que iba a explotar, cuando dejaba el entrenamiento con la mandíbula apretada, tirando el balón con fuerza contra el suelo. Algo debía pasar en su vida para que tuviera esos episodios de rabia, así que lo dejaba en paz y lo buscaba luego.
Cuando lo encontraba sentado en la banca del vestuario con la cabeza sobre las manos, me sentaba a su lado esperando que, por lo menos, no se sintiera solo, aunque no siempre funcionaba y muchas veces recibía algún insulto de su parte, las otras veces se recostaba en mi hombro y cerraba los ojos hasta que podía sonreír de nuevo...—Sehun tiene la mirada clavada en el suelo y ZiTao piensa que tal vez estaba hablando demasiado, puede que Sehun se sienta un poco herido, escuchándolo hablar de otra persona— ¿Quieres ir a comprar un helado? — el menor lo mira con seriedad.
— ¿En serio es importante el helado ahora?
— Lo siento, es que... no quiero que estés incómodo, si te molesta lo que te estoy diciendo...
— Ya que empezaste deberías continuar, en realidad estoy curioso, quiero saber cómo te sentías.
— Esta bien, entonces...— ZiTao se aclara la garganta, suelta la mano de Sehun con delicadeza, porque siente que va a empezar a sudar en cualquier momento, y se acomoda la chaqueta— mi relación con Yifan era muy extraña, pero no podía pedir otra cosa viniendo de él. Nunca me decía nada, porque según él, no era mi problema. Su lado amable salía a veces y cuando... cuando me besaba sentía que él me quería también, como yo lo hacía. Eso me daba esperanzas, solo tenía que quedarme a su lado y hacerlo feliz, así él volvería a recostarse en mi hombro y me contaría lo que pasaba por su mente. Yo dejaba que él hiciera lo que quisiera con tal de que no se molestara.
Había un bar al que iba un amigo de Yixing y Yifan, LuHan. Era un poco extraño, ya que, aunque era un bar gay, iban muchos heterosexuales, como Yixing, quien decía que era mucho más divertido, y más que todo se divertía molestando a LuHan con Minseok, uno de los baristas. En fin, allí... Yifan y yo tuvimos muchas peleas, incluso llegamos a los golpes en la peor situación. También había momentos "felices", la primera vez que Yifan me dijo que me quería, por ejemplo.
Era cruel— ZiTao sonríe de medio lado— me hacía tan feliz un día... y al siguiente me trataba como si fuera basura, me decía que lo dejara en paz, que lo molestaba. Lo peor de todo es que yo seguía aún detrás de él, no entendía cómo después de poner tanto esfuerzo Yifan no podía verlo, no cambiaba. Yo pensaba, inocentemente, que con "amor" podría sanarlo de lo que sea que le pasaba, era demasiado iluso, demasiado optimista.
Tendría que haberme dado cuenta que nada saldría bien cuando me llevaba a su apartamento y... lo hacíamos. Yifan no tenía ninguna expresión en su rostro, no le importaba si me lastimaba, cuando estaba satisfecho me sacaba de su casa a gritos, como si mi sola presencia lo pusiera enfermo, yo trataba de soportarlo, como un imbécil— ZiTao agacha la cabeza con un nudo en la garganta, intentando no ponerse a llorar ahí mismo. Sehun permanece en silencio, todavía mirando el suelo— Yixing y Minseok me lo habían dicho muchas veces, que él no tenía remedio, que solo me estaba haciendo daño y que debía alejarme, pero yo era demasiado terco, y quizás aún lo soy...
Había llorado muchas veces por Yifan, pero nunca lo había hecho con tanta fuerza como cuando iba camino a la casa de Yixing, que vivía a su lado, y vi saliendo a Yifan con varias maletas. No quería contestarme a dónde se iría, solo me decía que no era nadie para él, que no era de mi incumbencia. Se burló de mí cuando le dije que lo quería y cuando le pregunté porqué me había dicho que también sentía lo mismo solo se quedó callado, mirándome a los ojos, creía que no podía responderme porque era cierto y hasta ahora no sé por qué me miró de esa manera.
Lo cierto es que todo se redujo en una despedida demasiado dura para mí, después de que se diera la vuelta y me dijera que me esforzaba demasiado y que lo sofocaba y que no le importaba lo que yo sintiera me sentí tan pequeño, tan vacío... es que se lo había entregado todo, había dado todo de mí por él y ya no quedaba nada.
Tal vez Yifan sufría mucho por su cuenta y en vez de pedir ayuda simplemente se desquitaba con lo primero que veía, estaba cansado y decidió irse... supongo que lo que más me afectó es no saber si realmente era su culpa. Intenté odiarlo todo el tiempo porque era cierto que él se había comportado como un imbécil, no solo conmigo sino con los demás, no confiaba en ninguno. Todo este tiempo pensé que él tendría que pedirme perdón, tendría que hablarme y decir que estaba equivocado, que lamentaba no haberse dado cuenta que solo intentaba ayudarlo y que de verdad lo quería, que aceptaba sus sentimientos y que, si realmente había algo malo en su cabeza, intentaría curarse, no lo sé... solo esperaba que volviera.
Estuve enojado desde entonces, guardando mucho rencor y a la vez... aún queriendo ese lado amable y cálido suyo. Es difícil desprenderme de eso y superarlo, fue muy mala idea enterrar todos esos recuerdos porque ahora no puedo deshacerme de ellos. Mis amigos me han dicho que lo mejor que puedo hacer es perdonarlo, pero no sé ni cómo hacerlo y menos ahora que sé que ha vuelto a Corea y... que está con otra persona— ZiTao está un poco extrañado de no haber llorado, pensaba que iba a hacerse un mar de lágrimas en medio de la historia, pero solo tiene un débil nudo en la garganta a punto de deshacerse, a pesar de que seguía doliéndole un poco el pecho y se sentía tan triste como patético.
Sehun lo mira con el ceño fruncido y los ojos vidriosos, el mayor no da con la razón y en vez de la actitud alejada que esperaba lo que recibe es un abrazo fuerte y las manos del otro en su cabello, como si lo estuviera consolando.
— No te ves como alguien que haya pasado por todo eso...— ZiTao sonríe ante la afirmación, le parece gracioso ahora que recuerda una parte de su conversación con Sehun el día que se conocieron en la tienda de manga.
— Mis amigos me ayudaron mucho a sobrellevar la situación, Joonmyeon hyung también, incluso sin estar involucrado. Cuando nos volvimos amigos conoció un poco de mi historia, incluso se habla con Yixing y me regañan a veces...— Sehun se ríe, removiéndose entre sus brazos.
— Tao... quisiera ayudarte...— el nombrado se separa de él poniendo las manos sobre sus hombros, negando con la cabeza.
— Ya te lo había dicho ¿recuerdas? Que me has ayudado un montón... y aunque pienso que hubiera sido mejor conocerte luego de que toda esta situación fuera arreglada, no sé si hubiera tenido la fuerza suficiente para intentarlo si no estuvieras a mi lado— Sehun bufa, sonriendo de nuevo, refregándose los ojos y ZiTao le acaricia la mejilla.
Se siente impedido para decir o hacer muchas otras cosas, pero es mejor así, hasta que pueda recuperarse a sí mismo y darle a Sehun la parte que merece, no solo los pedazos de cáscara que quedaron de él luego de aquel dramático incidente.