Estaba supernerviosa, pero a la misma vez emocionada, después de casi cuatro meses por fin me atrevía a comprar algo para el bebe. Comencé a recorrer los pasillos de la tienda emocionada, no dejaba de imaginar como se vería mi futuro bebe con esa ropa. Comencé a pasearme de aquí para allá, eligiendo la ropa, aún no sabía su sexo así que iba a comprar ropa de niña y de niña. Todo era superadorable, me sentía extasiada, Jace me miraba escoger la ropa con una sonrisa mientras algunas veces daba su opinión. No solo escogí ropa sino su cuna, sillas para bebe y demás, todo lo que creí que era necesario. Al terminar las compras pagamos y le dijimos a la señora donde tendría que llevarlo, se sorprendió al ver que tendría que hacer la entrega en Canadá, pero al final, al ver que Jace pagar

