Después de un día placentero Jane y yo regresamos a la cabaña, Jane dijo que estaba cansada, dijo que iba a dormir un rato, asentí y comencé a preparar la cena, mientras lo hacía no podía evitar pesar en Jane, todo el día había sido agotador. Durante todo el día no había podido dejar de querer besar a Jane, tocarla, sin embargo, por obvias razones me contenía, estaba seguro de que si me lanzaba a besarla, Jane me mataría y no me dejaría acercarme a ella nunca más. El tiempo pasa volando y llame a Jane a cenar, está bajo con el cabello desordenado y la pijama hecha girones, era un desastre, pero aun así de alguna manera me parecía la mujer más bella del planeta. -huele delicioso- dijo sentándose en la mesa y le serví. -hice una de tus comidas favoritas- pasta en salsa de champiñones,

