Capítulo 2. ¿Qué le pasó a Alicia?

1786 Palabras
En la Actualidad David estaba sumido en sus pensamientos, miraba informes, pero no era capaz de concentrarse, tal vez su imaginación le estaba jugando una mala pasada, no podía ser ella. —Disculpe señor, nuestros socios en Centroamérica necesitan hablar con usted, ya que tiene algunos problemas y nuestros técnicos no han podido solucionar nada. —Dile a Adam que verifique cada algoritmo del sistema y alístate, iremos a Panamá, hablaremos con nuestros socios y buscaremos nuevos inversores en los países cercanos. Dilan asintió mientras se retiraba, David necesitaba despejarse, esperaba que su imaginación le estuviera jugando una broma. En ese mismo instante Milena estaba en una vieja casa, alejada de la ciudad, su rostro estaba pálido, por su expresión sentía mucho dolor. —Tía, ya está llegando la ayuda— Milena asintió mientras se agachaba para poder mitigar un poco aquellas punzadas que la dejaban sin fuerza en su cuerpo. Ana entró corriendo, acompañada por algunas personas, mientras sacaba a Mateo de la habitación, pensando en las opciones que le quedaban. —Hay que ir a un hospital, ¡ahora! —gritó una mujer mientras salía del cuarto, otro de los acompañantes salió para traer un auto. —No puedo ir a un hospital. —No hay opción hija. —No me llames así, sabes que puede pasar si nos encontramos… además Mateo… ¡mierda como duele! —No te dejaré, solo espera. Mientras Milena era cargada y subía al auto, Ana tomó su celular para hacer una llamada. —Hablas con Ana, no sé si me recuerdas soy la nana de Mateo, lamento llamar así y espero que no se lo digas a nadie, pero tenemos problemas en especial a Alicia y Mateo. Ana no tenía opción, necesitaba ayudar a las dos, pero no podía sola, y no pensaba abandonar de nuevo a su hija, como lo había hecho en el pasado. 8 años atrás Ana estaba entrando nuevamente al hospital, para ver si su hija estaba bien, al entrar vio a Alicia y su hermano discutir, al ver esto la mujer se escondió, Alfonso la odiaba y no la quería cerca, apenas comprobó que el hombre se había ido, se acercó a Alicia. —Ana, dime que tú no lo hiciste—la mujer suspiro antes la pregunta —¡Maldición Ana, que hiciste! —Pensaba hacerlo, pero no fui yo, apenas supe que ese infeliz la tomó a la fuerza, y después de recordar cómo estaba cuando la encontramos, decidí ir a matarlo, pero no quiero volver a la cárcel y separarme de mi hija. —Eso ya es tarde, somos las principales sospechosas. —Yo solo hice una llamada, les comenté que Jack Overstreet estaba traicionándolos para quedarse con el total de las ganancias, los que ellos hayan hecho con la información no es asunto mío, pero descuida, sé de buena fuente que todo va a parecer como eso, un ajuste de cuentas por unos negocios que salieron mal. —Estás loca, acaso te volviste adivina… —Alicia, pasé más de 8 años presa, y todo por una trampa, pero aprendí y lo superé, y no pienso volver a esa mugrosa celda, así que no tienes nada de que temer. Alicia aún no confiaba en aquella mujer, así que solo la ignoró mientras iba a ver a Milena, negándole la entrada a Ana. —Alicia, agradezco tu ayuda, pero… —Yo no maté a tu esposo, tampoco Ana, todo fue una ajuste de cuentas y al parecer eso no le favorece a Alfonso, por eso está así, pero descuida, eres una mujer viuda y con mucho dinero. —No necesito tu lástima. —Eres mi hermana. —Pero nunca hemos actuado como tal, ¿por qué ahora? —Yo no sabía lo que Alfonso planeaba, pensé que vivías alejada de nosotros por decisión propia. —Prácticamente fue una prisión, necesitaba deshacerme de nosotras, no quería competencia, ¿y que hizo mi supuesto padre?, nada. —Él no lo sabía, pensaba que ustedes estaban estudiando, no que… —No vengas con tus mentiras, como unos padres pueden abandonar a sus hijos a su suerte, ni siquiera una visita o llamada para verificar que estuvieran bien, tú eres la niña de papá y a la única que Alfonso considera su hermana… ya déjalo así Alicia, quisiera descansar. Su hermana asintió y dejándola sola se dirigió a la puerta donde ya no veía a Ana, pero sí al doctor John Paul. —¿Cuándo podrá salir? —En unos días, pero tendrá que venir para hacerle curaciones a sus heridas. —No es necesario, yo me puedo encargar. —Eso es genial, ya que le podrán hacer sus cuidados en casa. Alicia asintió mientras esperaba que todo saliera bien, dos semanas después, Milena fue dada de alta, Alicia la llevó a uno de sus apartamentos, el cual le regaló su madre antes de morir, era un sitio discreto, nadie sabía de su existencia y era el escondite ideal para escapar a veces de la severidad de su padre y hermano, ni siquiera se lo había comentado a Leonardo, ya que su madre le aconsejo tener este lugar para ella sola, “siempre es bueno tener un lugar seguro para escapar de los problemas, o tal vez de las personas que amas, pero al mismo tiempo te cohíben”, fueron sus últimas palabras antes de entregárselo, en aquel lugar podía relajarse, no necesitaba estar alerta ni demostrar nada a nadie. Llevaban 2 semanas compartiendo con su hermana, pero las cosas seguían algo trenzas y Milena no se había recuperado por completo, Alicia pensaba en todo lo ocurrido y en que Leonardo no había vuelto, eso lo preocupaba, de repente anunciaron que tenía una visita, era extraño, ya que para entrar al complejo necesitaban una autorización y el apartamento seguía a nombre de un seudónimo que su mamá tenía, se alertó, podía ser alguien tratando de vengarse de Milena por heredar todo lo de su esposo, ya que Alicia logró que gente de su confianza manejara estos y no se los cedieran a nadie, ni siquiera a su hermano. Alicia negó la entrada y solicitó imágenes de quien era la persona que solicitaba el ingreso, al verlas quedó asombrada, y más cuando recibió la llamada de la persona que seguía insistiendo que la dejaran entrar. —¿Cómo sabes de este lugar? —Siempre lo supe, otra cosa es que nunca se lo dije a tu padre y lo mantuve en secreto. —Eras la zorra de papa, mi madre era tu enemiga… —Nunca lo fue, las dos… es complicado… lo único que quiero es ver a Milena. —Ella no te quiere aquí. —Por favor Alicia— esta no espero, colgó y bloqueo el número, era el colmo que ella se atreviera a venir después de todo lo que pasó. Miro su celular con ira al escuchar que volvía a sonar, pero su mirada cambió al ver que era Leonardo. —Hola amor, ¿cómo van los negocios?, tengo muchas cosas que contarte… —Alicia, ayuda. —¡Leonardo!, ¿qué pasa? —Alicia ven, eres la única en que confío, estoy en la bodega junto al muelle. La llamada se cortó, no podía dejar sola a su hermana, ¿sería la mejor decisión?, se iba a arriesgar, Alicia salió corriendo, por su tono voz, Leonardo estaba en peligro, tenía que ir a ayudarle, al bajar vio Ana aún afuera, le autorizó la entrada para que cuidara a Milena, no tenía opción, esperaba estar haciendo lo correcto. Al llegar entró con una pequeña arma en su mano, había llamado a algunos aliados, pero estaban lejos y no podían llegar a tiempo, así que no esperó y entró, todo estaba oscuro. Una pequeña luz apareció en la distancia presentando a un hombre atado y desmayado en una silla. —¡Leonardo!—Alicia corrió sin percibir nada para ayudarlo, pero a pocos pasos de encontrarse con su amado, unas manos la abrazaron, evitando que se moviera, Alicia le dio un puntapié, con su codo golpeó su estómago y aprovecho para hacer una llave y tumbarlo al piso, pero otros tres hombres llegaron y empezaron a sujetarla, cada golpe que le daba a aquellos hombres lo devolvían, pronto Alicia fue derrumbada por esos 4 malandros, los cuales eran su menor problema. —Valla, valla, valla, la hija preferida de Marco Ortega vino a rescatar a su noviecito, pero que pena, si mi hermana no fue feliz a su lado, ¿por qué tú lo serías al lado de este? —Mi papá ya murió, él ya pagó por sus delitos. —No lo creo, necesito que se retuerza en su tumba, por todo lo que hizo, además ya conoces las costumbres de nuestras familias, siempre se tiene que pagar el daño, y que mejor que tú para aceptar el castigo, en cambio de tu padre. Alicia fue llevada y tirada cerca a Leonardo, el cual seguía inconsciente, no esperaba que Ronald Ford, enemigo de su padre por problemas de mujeres, lo cual siempre ha sido la debilidad por parte los hombres de su familia, le tendiera esta trampa, pero su hermano, ¿por qué no sabía?, él lo estaba vigilando. —Qué diría tu papá si su linda niña, fuera martirizada como a las mujeres que él y su primogénito retenían. —Suéltame, mi papá si era un mujeriego, pero nunca obligó a… —¡Mentira!—Alicia fue callada por un fuerte golpe en su mejilla— tu papá mato a mi hermana, mientras ella llevaba en su vientre el fruto de su violación. —No fue así, yo misma… —Cállate —No, tu hermana era codiciosa, quería a mi padre, no le importaba que fuera mayor que ella… —¡Eres una perra!—dijo mientras indicaba a sus hombres para que le inyectaran una droga. —Quiero que sufras, pero que no te defiendas, recordarás las cosas, las cuales te mortifican todos los días, solo quiero saber que tu papá ve desde el infierno como tratamos a su linda y virgen hija, y que tu amado vea lo zorra que eres, después de eso te despreciaran como lo hicieron con mi hermana— todo eso se lo dijo al oído mientras lamía su cara. Alicia poco a poco empezó a ver imágenes confusas, sentía frío en su cuerpo, se veía desnuda y un dolor en su entrepierna era desgarrador, podía ver varias caras de hombres encima de ella, martirizándola, no sabía si salían de su boca los gritos de ayuda, quería defenderse, pero su cuerpo no respondía, en su mente estaba Leonardo, su vida y sueños se estaban viniendo abajo.
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