En la pequeña habitación Alicia miraba con desconfianza, podría ser parte del plan que tenía Trevor
—Sé que no confía en mí, y lo entiendo, mientras buscaba donde estaba retenida hable con Ana y me dijo todo con respecto a usted, así que no se preocupe, pero no le puedo comentar más, ya que aquí hay ojos y oídos en las paredes, solo le puedo decir que hasta el momento todos están bien.
Alicia asintió, pero no entendía quien lo había enviado y él tenía razón, el hablar de cualquier cosa los pondría en peligro, en especial a su familia.
En un hospital alejado de la ciudad, varios autos llegaban a prisa para rodear el pequeño lugar, algunos hombres se quedaron abajo verificando las afueras, mientras otros ingresaban a la edificación, Ana vigilaba con cautela, mientras tenía una pequeña arma en sus manos, pero al ver a una de las personas que subían las escaleras, su corazón se tranquilizó y guardando el arma salió a su encuentro.
—Señor García, la verdad me disculpo por llamarlo y hacer que viniera hasta aquí—Un joven de cabello castaño, ojos grises y piel trigueña se acercó a Ana con gentileza.
—No se preocupe, Alicia es prácticamente mi hermana, como sabe mi familia le debe mucho, ¿ya habló con el abogado?
—Si, él estaba averiguando en donde la tiene retenida, le agradezco su ayuda, pero por favor, que esto quede entre nosotros, que nadie sepa que estamos aquí, en especial el señor Paul o el señor Patterson, incluso nadie de su familia.
—Descuide, entiendo, ¿así que?
—Le entregaré a Mateo, lamentable me tengo que encargar del estado de salud de Milena y el hijo de Alicia debe ser sacado del país de inmediato, para que no corra peligro.
Luciano asintió mientras Alicia corrió a llamar al pequeño, el cual salió tomando la mano de la mujer, Mateo es un niño de cabello castaño y ojos miel, de 7 años aproximadamente
—Hola pequeño, ¿te acuerdas de mí?
—Eres el hijo de mi abuela Katerin.
—Y el hermano de tu tía Lucia, sé que no somos en verdad familia, pero sabes que los queremos como si en verdad lo fueran—Mateo asintió, no quería separarse de Ana ni de su tía Milena, pero a pesar de su corta edad, sabía que todos corrían un gran peligro—Escucha, sé que tienes miedo y estás preocupado, pero pronto sabremos dónde está tu mamá y le ayudaremos, así que necesito que vengas conmigo, para que tú seas la primera persona que vea al encontrarla, ¿te parece?
Mateo asintió mientras Luciano le indicaba a uno de sus hombres que lo llevaran al auto, el pequeño se despidió con un abrazo de su nana y con sus ojos llorosos se dirigió al auto.
—Señor García.
—Llámame Luciano.
—Lo siento.
—Yo lamento no poder estar aquí para ayudarlos, la verdad no sabía por lo que estaban pasando, pero no se preocupe, cuidaré de Mateo con mi vida, ya que, si algo le pasa, Alicia me torturaría– dijo riendo, pero a Ana no el agrado mucho aquella broma —perdón, es que el ambiente está muy tenso.
—No se preocupe, y gracias, pero es mejor que se vaya.
—¿Ustedes no necesitan nada?
—Estamos bien Luciano— él se despidió y salió rumbo a la ciudad para esperar noticias de un abogado.
En camino al hotel les llevó algunas horas, pero a pocos minutos de llegar a la ciudad Luciano recibió una llamada, era el abogado, el cual le comentaba que después de un arduo trabajo por fin encontró a Alicia, que estaba golpeada, pero no la dejarían salir fácilmente, necesitaba de su ayuda, ya que por la prisa de la situación había ido solamente con 2 hombres y no confiaba en la gente que la retenía.
Luciano asintió y dio la orden de esperarlo en un centro comercial, puesto que era un lugar concurrido y sería menos factible que trataran de llevarse a Mateo, le dio órdenes a Conrado, su hombre de confianza, cuidar a Mateo mientras él se dirige a la comisaría para apoyar al abogado, pero no contaba con que los enemigos de Alicia serían más ágiles, al ver que el abogado se comunicaba con alguien rastrearon la llamada y encontraron a los hombres custodiando a un pequeño en el parqueadero subterráneo de un centro comercial, Conrado detectó movimientos extraños alrededor de él, así que conociendo a la familia Ortega, confió en la educación que le habían dado al pequeño.
—¿En caso de peligro sabes qué hacer?
—Correr a un lugar público, si veo que están cerca, ir a un lugar alto y gritar, para llamar la atención y recibir ayuda, demostrar que no son mi familia por las fotos de mi celular y volver a huir, ya que no puedo confiar en nadie.
—Escóndete en el área de mantenimiento de los juegos, yo iré por ti, no salgas si no escuchas mi voz.
—Dígame Noetam, sabré que es usted—Conrado tomó su arma en la mano, le hizo señas a los hombres que lo acompañaban, abrió las puertas del auto y Mateo sigilosamente salió corriendo, escucho algunos disparos, pero no podía mirar hacia atrás, su mamá siempre le decía, “concéntrate en correr, no voltees” y así lo hizo, de reojo pudo ver como dos hombres vestidos de n***o y con cicatrices en su cara lo perseguían, su pequeño corazón latía y sus piernas temblaban, pero tenía que seguir corriendo, mientras buscaba unas escaleras o algún lugar alto para llamar la atención, pero desconocía el lugar. Al tratar de perder a los hombres que lo persiguen, vio otros hombres en frente suyo, los esquivó y siguió corriendo, tratando de ubicarse para poder huir.
David miraba la plazoleta principal del centro comercial desde el Ascensor, el último sistema de seguridad había vendido tenía algunas fallas y no había encontrado solución, ademán en la empresa al parecer alguien había tratado de Hackear sus últimos archivos de prototipos de robótica, pensando en que todo no podía ser una coincidencia vio como un pequeño corría entre la gente, seguido por varios hombres, lo reconoció de inmediato.
—Mateo está en problemas—Dilan no entendió lo que decía, pero al mirar hacia abajo vio al pequeño en peligro y oprimió el botón del primer piso.
—Señor Taylor, no sé si conoces a ese chico, pero esos hombres son empleados de la familia Ferreira, son muy peligrosos y tiene negocios turbios, yo le aconsejaría no meterse con…
—No le estoy pidiendo su opinión, ese niño está en peligro y lo voy a ayudar.
—Señor yo no quiero meterme en problemas, pero…
Mateo corría y al ver una tarima se apresuró para poder llamar la atención, pero no se percató de unas manos que lo jalaban a una pequeña puerta tapando la boca, él luchó, pero no pudo soltarse, ya lo había atrapado, estaba perdido.
David trataba de no soltarlo a pesar de las mordidas y patadas que Mateo le propinaba, cuando por fin se vio en un lugar seguro lo giró para que lo viera—Mateo tranquilo, soy…
—Señor ogro—Mateo lo reconoció y lo abrazó, su pequeño corazón ya estaba más tranquilo, él era un amigo muy allegado de su mamá, y lo mejor aún, una de las personas en las que podía confiar.
—¿Dónde está tu mamá?, ¿acaso no viajaron a México?
—Señor Taylor, como le dije antes, estamos en peligro, nadie debe saber que lo ayude, sígame por aquí, lo llevaré a un lugar seguro donde su auto ya lo está esperando—El hombre que los acompañaba en el asesor era el CEO del centro comercial, así que conocía bien el lugar y como sacarlos sin que los vieran.
—Confío en usted
—Solo quiero que sigamos siendo socios, sé que arreglara pronto las fallas, aquí en este país es difícil pagar por esos equipos para la seguridad, sin que algunos grupos al margen de la ley intervengan.
David Asintió, con Mateo en brazos y acompañado por su asistente salió del centro comercial sin dejar rastro.
Al llegar al hotel, Dilan coordinó una entrada discreta, el pequeño ya estaba más tranquilo así que le contestó todas las preguntas que tenía David.
—Mi mamá vino a buscar a alguien, no sé a quién, pero después nos tocó escondernos, como mi tía estaba… enferma nos separamos, nos fuimos a un pueblo, hace unos días nos informaron que a mamá la habían capturado, como a mi tía la tenían que llevar a un hospital, mi nana creyó que lo mejor era pedir ayuda y llamó a Luciano, yo estaba con ellos, pero tuve que escaparme porque nos habían encontrado.
—Entiendo, y supongo que la gente que te busca es muy peligrosa, y tiene todo comprado.
—Si, eso creo—David miró a Dilan, el cual entendió que tenían que avisar a Luciano por medio de un proxy que Mateo estaba con ellos, y para asegurarse de no dejar rastro, llamó a Adam, el mejor ingeniero de la empresa, él se encargó de enviar el mensaje, el cual Luciano recibió estando con el abogado, al ver a Alicia se tranquilizó, ya que, le habían informado del enfrentamiento en el hotel y la desaparición del pequeño.
Después de leerlo envió un mensaje en clave a Conrado, para que supiera y prosiguiera con los planes, incluyendo a David.
—Dime que mi hijo está a salvo.
—Te recuerdo dónde estamos, sabes que no podemos hablar de esos temas, además, con quién crees que hablas, acaso ¿no confías en mí?
—Tu cara dice otra cosa.
—Mira, pronto saldrás y todo se solucionará, además te tengo una sorpresa.
Alicia lo miró con odio, no quería la ayuda de nadie, pero sabía que Milena necesitaba en estos momentos a Ana, y que tener a Mateo con ellas era también un riesgo, así que llamar a Luciano era la mejor opción.
—¿Quién más sabe de esto?
—Ana me advirtió, descuida, pero apenas salgamos de aquí, sabes que muchos sabrán de tu llegada a casa.
—¿Y quién dijo que voy a volver?
—¿Acaso tienes algún plan para que tu hijo esté a salvo?, sabes muy bien que es la mejor decisión.
Alicia no tenía opción, tenía que volver para proteger a su hijo, a pesar de que había roto cualquier relación con su familia, su hermano no permitiría que le pasara nada a Mateo.