La cara de Jhan hace que valga la pena haberle echado encima el jugo de naranja. — Tú...— dice mientras se pasa la mano sobre el rostro quitándose los restos del mismo— Tú no sabes nada. Sube la escalera con el mismo rostro amargo del principio, sin pronunciar ni una sola palabra más. El pecho me arde y siento como la daga sigue incrustada justo en mi corazón; verlo moviliza todo mi mundo abriendo viejas heridas. 'Lo quiero tanto' Sostengo la bandeja como si en ello se me fuera la vida y subo enojada rumbo a la habitación. Cuando llego encuentro a Marco recostado sobre el umbral de la misma. Contengo el aliento al comprender que seguramente vio pasar a Jhan empapado por el resultado de nuestro breve encuentro. Sin embargo posee una tonta sonrisita pintada en los labios — Tendré que d

