CAPÍTULO 44

1507 Palabras

Sus besos son como una maldita droga de la cual todavía no soy capaz de alejarme. Cuando lo tengo cerca todo mi ser me traiciona, haciéndome desear abrazarlo, rendirme ante su completa tibieza. Me aparto de su contacto con brusquedad; de la única manera que toleraba alejarme de él. Aunque fuerzo mis ojos para evitarlo, unas lágrimas se escapan de los mismos, haciéndole saber cuánto me duele. Odiaba quedar expuesta ante su mirada. —¿Te hice daño?— me sujeta revisándome como si fuera una muñeca de porcelana. — ¿Todavía me lo preguntas?— lo empujo sin entender su ironía. — Solo intento protegerte... de la única manera que puedo— besa mi frente y desaparece escaleras abajo, dejándome una extraña sensación de vacío en el pecho. ¿Existirían motivos más allá de su venganza para todo lo q

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