«En la corte de Gymir la vi moverse, «En la corte de Gymir la vi moverse,La doncella que incendia mi pecho de amor; La doncella que incendia mi pecho de amor;Sus brazos blancos como la nieve y sus blancos senos Sus brazos blancos como la nieve y sus blancos senosBrillaban encantadores, encendiendo el mar y el aire. Brillaban encantadores, encendiendo el mar y el aire. Ella es para mí deseada, Ella es para mí deseada,Más que la doncella anhela la juventud ante ella; Más que la doncella anhela la juventud ante ella;Pero dioses y elfos, yo bien lo sé, Pero dioses y elfos, yo bien lo sé,Prohiben que habitemos juntos». Prohiben que habitemos juntos».— ¡Puf! —gimió Groa. — ¿Otra vez esto, padre? —gritó a Ivar, que estaba desplomado sobre su plato, sin apenas poder levantar la cabeza. —

