PROLOGO
Cuando el odio y el rencor desmedido hace de las suyas, la lógica no existe, la idea de familia es tirada por un barranco, porque cuando guardas sentimientos mal sanos guiado por una maquiavélicamente, finalmente tu corazón se trasforma, finalmente tu corazón se torna n***o tan n***o como una noche sin luna llena, como un pozo sin fondo, como solo el color del odio.
—Deshazte de ella Gianluca y no quiero rastros de esa traidora, no me importa que sea mi querida hermanita. — Gianluca la arrojó al suelo sin ningún tipo de delicadeza, no podía hacer nada, después de todo se supone que el también estaba bajo el yugo de aquel hombre sin corazón y sin sentimientos que decir de esa empatía que tiene el ser humano común y corriente, pero en Sandro eso no existe ni en su mente o su vocabulario.
—¡No soy ninguna traidora, solo que no quiero dirigir este mundo y menos contigo, donde a las personas no le importa nada solo este mundo oscuro sin remordimientos, no les importa el daño que causan a su alrededor, me niego a seguir siendo parte de esto!
Aun viéndose en el suelo y sin ninguna salida, su orgullo y decencia no iban a ser mancilladas más de lo que ya estaban, no iba a dejar que la utilicen como carne de cañón, no iba a dejar que el hiciera con su vida aún más miserable, no iba a dejar que la usaran como un objeto de intercambio solo por el hambre de más poder, porque nacer mujer fue su maldición si se trataba de la vida que querían que viviera.
—¡Es el mundo que creciste, es el mundo donde viviste llena de lujos y nunca te quejaste!, eres tan ingenua, acaso no sabes a cuantas mujeres más agraciadas que tú hemos vendido atreves de los años, no sabes cuantos niños hemos arrancado de los pechos de sus madres y vendido al mejor postor o cuanta droga ha pasado por los puertos en ese hermoso yate a que tanto te gustaba ir y hacías tus fiestas ¿Acaso no lo recuerdas? O ¿Prefieres no recordar hermanita? —Cuando eres niña, no eres capaz de creer que tu súper héroe es alguien sin escrúpulos, un hombre que se dedicaba a transportar drogas a través del mundo, no podía negar que cuando iba creciendo se fue dando cuenta de la verdad tras tanto lujo, pero tal atrocidades jamás habían sido reales hasta que Sandro llego a sus vidas y eso ella lo sabía, así como también sabía lo que su hermano era capaz de hacer, como ahora que sin ningún miramiento es capaz de hacer que asesinen a sangre de su sangre. Pero aun en medio de todo eso, lo que ella creía que el sería capaz de hacer no era nada con lo que de verdad era real, no tenía idea hasta donde llegaba esas ganas de arrasar con todo, esas ganas de que el mundo le tema, ese era su hermano.
—¡Eres un monstruo Sandro, un monstruo, te odio te juro que te odio! — Tratando de írsele encima a su hermano siendo detenido por las guardias de seguridad y hasta el mismo Gianluca, que debía mostrarse duro y sin sentimiento al tratar así a quien fue alguna vez su mejor amigo y su amor imposible.
—Tranquila hermanita, no verás nunca más a este monstruo o algún otro, Gianluca sin miramientos trátala como una traidora más, una que se negó a seguir las órdenes de la familia Salvatore y no quiero te repito no quiero rastro de ella en los alrededores y dásela de comer a los perros hambrientos que deambulan por el bosque del territorio—.Ni siquiera los psicópatas o los emblemáticos asesinos en serie eran capaces de tanto, nadie podía pronunciar palabras de ese tipo tratándose de tu única familia, después de todo estaría solo tan solo como sus atrocidades lo han dejado estar y ahora más que nunca.
—Si señor de inmediato, ¡Vamos adelante camina traidora, te enseñaré que las órdenes de la familia se acatan ¡
Cuando se llevaron a su hermana entre gritos desesperados suplicando que no lo hicieran, ellos la habían visto crecer y ahora pretendían acabar con ella sin remordimientos o lucha de consciencia, bueno eso es lo que su mente le decía, mientras tanto Sandro se quedó observando el gran cuadro del salón principal, aquel donde figuraban su padre, su madrastra, su hermana a la derecha y el a la izquierda con su mano sobre el hombro de su padre todos vestidos elegantemente, fue tomado en el cumpleaños número dieciocho de su única hermana, justo antes que el odio y rencor se apoderará por completo llevando su alma a una oscuridad del cual no quería salir, no importaba si su propia familia era víctima o si él era el victimario, cuando en su mente se le metía algo nada ni nadie podía contra ello, solo importaba el poder ,ser el amo y señor de esas tierras, ya había logrado lo que tanto quería, que nadie se burlaba de el hijo mayor de los Salvatore absolutamente nadie y si lo hacían ya habían pagado con su vida o estaban a punto de hacerlo como su querida hermanita.
—Pudiste tener todo hermana, pudiste ser la Reina de este lugar, pero tú y tus estúpidos escrúpulos iban a acabar con nuestra familia y cientos de años de historia, el clan Salvatore iba a desaparecer contigo y eso nunca así te vuelvas comida de los perros, es una lástima, pero que se hace la familia es primero, pero la familia Salvatore la que respeta las reglas que yo digo y ordeno— Mientras se fumaba un puro y evocando una sonrisa que te llegaba a helar la sangre de solo mirarla, nadie podía contra él, nadie se atrevía a contradecirlo, su fama de demonio era conocido por quien supiera su nombre, porque su naturaleza despiadada había traspasado fronteras .
MINUTOS DESPUÉS
—Ten cuenta que estoy arriesgando mi vida y la de mi familia por ti, nunca más regreses ¿Me oíste? nunca, si lo haces mi familia y yo, seremos asesinados en el acto tengo sobrinos pequeños y unos por nacer y a él no le importara y los degollara el mismo, en este lugar nadie se niega a lo que tu hermano diga.
—Algún día regresaré y acabaré con él te lo juro, no soy una santa, pero tampoco una diabla, pero me niego a vivir como él quiere. Gracias Gianluca desde el fondo de mi corazón gracias—Le dio un último abrazo con las lágrimas inundado su rostro, se había negado a llorar delante de sangro, no le quería dar ese gusto, pero con Gianluca quien le había regresado prácticamente la vida, con quien había compartido años de juegos juntos, años de amistad que los unía, por lo menos de su parte, ya que desconocía aquel amor que el guarda en su corazón hacia ella, aquel que lo había orillado a romper todas las reglas y exponer su pellejo solo porque la mujer que amaba siguiera con vida así sea lejos de su lado, el amor puro es así, desinteresado y es capaz de todo así o sea correspondido.
—Toma esta maleta y este pasaporte y no mires atrás y ya vete a partir de ahora déjate de ser Alfonsina Salvatore Castillo ahora eres Rosse Morgan Heinz, una maestra de jardín de niños, esto es todo lo que necesitas para volver a empezar, te quiero Alfonsina — Dándole un último abrazo, sintiendo que su alma al igual que su corazón se iban con ella.
—Adiós amigo. — Luego de despedirse Gianluca lanzo tres balazos al aire viendo como tu mejor amiga, la mujer que amaba se iba y esperaba que para siempre, aunque eso le destrozara el corazón.
EN ALGUNA PARTE DE NEW YORK
—Vamos señor, es hora. — Trataba de levantarlo el mayordomo de la familia, quien tenía años a su lado.
—¡No puedo, entiendan no puedo decirle Adiós ¡Nadie entiende una mierda como me siento! Como esto arde en mi pecho — Cuando oyó su negativa, aunque después de todo era comprensible, una señora vestida de n***o incluía un pequeño sombreo con un tul delante y guantes del mismo color se acercó a él, de manera maternal.
—Vamos Doménico tú puedes, ¡Por Dios levántate y arréglate que hoy entierras su cuerpo, pero no su recuerdo, estoy segura de que algún día harás pagar a los Salvatore por la muerte de mi hija, de mi hermosa Martina! — Eso lo hizo entrar en razón o por lo menos lo suficiente para poder ponerse en pie para así poder enterrar su cuerpo, no era un hombre de odios o rencor, él era un hombre diferente en ese mundo de oscuros poderes, pero la idea de que tarde o temprano ese clan pague por arrebatarle al amor de su vida, a la única mujer que le hizo creer que habían cosas en la vida que valían la pena, necesitaba acabar con ellos, que sientan su dolor, que sientan lo que es que te arranquen el corazón tal cual él lo sentía.
—Eso no lo dude Doña Margarita, el maldito apellido Salvatore desaparecerá de esta tierra más temprano que tarde, y con gusto aplastaré el cuello de ese bastardo con mis propias manos hasta oír sus huesos retorcerse y ver como la luz de sus ojos se apaga por completo hasta mandarlo al infierno donde pertenece—Dicen que el odio y el rencor puede ser tan fuerte que te haga levantarte de la peor de las desgracias.
—Así se habla hijo, nadie debe quedar impune luego que hicieron lo que hicieron con la esposa del gran Doménico Barbieri, la familia se respeta y eso lo aprenderán con sangre, nunca lo olvides ningún Salvatore en pie. —Esas palabras, ese veneno en cada una de ellas, eran poderoso, era un aliciente, mientras la mujer que Doménico amaba era enterrada hasta el cielo estaba triste, la llovía se confundía con sus lágrimas, un hombre como el, lloraba porque también estaban enterrando su corazón.