Aunque sentía paz en su alma, aunque saberla cerca de él lo transportaba a un lugar que le provocaba tranquilidad, la consciencia traicionera aquella que te dice lo que no quieres escuchar o te niegas a entender, si esa vocecita que a veces te hace creer haber caído en la locura. —Eres malo Doménico, muy malo me olvidaste ¿Por qué? — Mientras corría tras la imagen de Martina, en campo abierto donde solo se veía el cielo claro que de pronto se volvió gris con lluvia y trueno empapándolo en el acto al igual que la imagen de su difunta esposa, quien con el cabello sobre su rostro le dijo a Doménico. » Eres malo, muy malo me traicionaste, me traicionaste y así decías que me amabas, ¿Por qué estas con ella? Doménico quería gritar decirle que no era cierto, pero su voz no salía se to

