CAPÍTULO DIECIOCHO —¡Cócteles! —exclamó Amy. Acompañó a todos fuera del salón de baile y entró en el bar clandestino, donde Alec estaba de guardia detrás de la barra. Emily fue a buscar una bebida cuando Amy se acercó a ella. —Me temo que tú no —dijo—. Es la hora de tu sesión de fotos. Emily dejó la bebida y salió al jardín con Daniel para hacer sus retratos de boda. Era un precioso día de primavera y posaron en varios lugares del jardín y de las dependencias, en el porche y en el columpio. Emily podía ver a sus invitados a través de la ventana del bar clandestino, bebiendo alegremente, algunos observando la sesión de fotos. Emily se sentía como una estrella de rock. Una vez terminadas las fotos de pareja, Amy dirigió las fotos de grupo, enviando combinaciones de personas, tomando un

