CAPÍTULO VEINTIUNO A la mañana siguiente tomaron un desayuno continental en el comedor del hotel. Emily tenía la cabeza un poco dolorida de tanto trasnochar y sorbía su café n***o lentamente, frotándose las sienes. —Pensé que podríamos hacer una excursión por la isla hoy —dijo Daniel, sirviéndose un vaso de zumo de naranja recién exprimido. —¿Te refieres a una excursión por la costa en el yate? —preguntó ella. Daniel se rio—. No exactamente. —Bueno, ¿a qué te refieres? —preguntó Emily. —Ya lo verás. Terminaron de comer y Daniel condujo a Emily al exterior, donde había un ciclomotor aparcado en el aparcamiento. —He alquilado esto —dijo, acariciando el manillar. Emily jadeó de emoción. Le encantaba ir en moto con Daniel. La idea de hacerlo le traía muchos recuerdos felices de cuando

