Cuando llegamos a la casa de la abuela ya mis padres estaban comenzando a cocinar mientras ella se comía unas galletas que mi papá le había traído y que mi mamá le había dicho que no porque mi abuela estaba muy vieja a lo que mi papá alegó que por eso es mejor dárselas, porque no sabes cuánto tiempo puede quedarle de vida y ella debe disfrutar de los placeres que esta otorga mientras está con nosotros, yo pienso igual que él pero si le preguntamos a mis locos hermanos quedamos en desventaja porque ellos serían tres y nosotros dos. Yo me siento en el piso entre las piernas de mi abuela mientras ella me acaricia el cabello y comienza a comentarme que ha hecho estos últimos días que no nos hemos visto, nos reímos porque se queja de como su abuelo siempre anda más pendiente de ella que de él

