Dejo a mi mamá cortando los trozos de la torta y yo salí al jardín para ver la noche, mi celular comienza a sonar y al mirar el identificador sonrío, no me esperaba tal sorpresa y menos cuando ya es de noche, dejo que suene un poco más y contesto, escucho un suspiro del otro lado y la sonrisa no se borra de mi rostro ni un segundo, camino para sentarme al borde de la piscina y me quito mis zapatos para meter mis pies en el agua mientras espero que reaccione y diga algo, parece que se quedó mudo. — ¿Thomas? ¿Sigues ahí?—escuchó un carraspeo y levanto mis cejas, jamás alguien se había quedado mudo al hablarme por teléfono. — ¿Sigues donde tus abuelo?—yo ale je el celular de mi oído para verlo y fruncí el ceño, se escucha hasta nervioso. —Si, aun estoy aquí ¿no te parece curioso que tu viv

