Los pasillos de aquel hospital no estaban tan circulados como él creía, y en parte lo estaba agradeciendo. No quería que la gente que pasara lo mirara raro por el aspecto que tenía y por cómo había perdido su sonrisa amable. El doctor había salido hace un rato, su madre solo estaba pasando por mucho cansancio mas no había tomado las pastillas y por eso tuvo esa pequeña recaida. Para su suerte, le dijeron que no era nada de lo que preocuparse y que se repondría en un dia. Suspiro y se apoyo contra la pared, al fin podía volver a respirar. Esos interminables minutos que había pasado desde que su madre entro a la sala y el quedo fuera, esperando por una respuesta, fueron interminables. Habia perdido la capacidad de formular un pensamiento decente. Solo podía pensar en su madre y en

