El sábado había llegado mas rápido de lo que pensó, había tenido una larga jornada de trabajo donde un cliente había devuelto el diseño y tuvieron que replantearlo de otra forma. Sin embargo, había sido bastante mas tranquilo de lo que pensó, y ni bien dieron las cinco de la tarde, lo dejaron marcharse. Paso por la panadería favorita de su madre y compro dos pedazos de pastel, también su favorito. Seria agradable tener una merienda con su madre, poder charlar de las cosas tranquilamente, solo ella y él. O esa era la idea principal de Jackson una vez que llego a la puerta de su casa. Lo que no se esperaba y que lo sorprendio gratamente, fue cuando vio a la chica de sus pesadillas parada en la cocina, charlando animadamente con su madre. Su mano se transformo en un puño, y apretó

