42. El peso de las paredes delgadas

3380 Palabras

Thoran cumplió con lo prometido y preparó los tónicos para sus vecinas en pocas horas. Mirelia llegó a buscarlos puntual, aunque no vino sola: trajo a dos vecinas más que querían conocer al esposo de Dalia. Azrael las saludó con amabilidad, y tanto él como Dalia y Thoran captaron sin necesidad de discutirlo que esas no serían las últimas visitas de ese tipo. Los vecinos encontrarían sus razones para aparecer con más frecuencia de ahora en adelante. Pero eso era un problema de mañana. La noche al fin llegó a la casita con una quietud que no tenía nada de amenazante, solo el silencio propio de los lugares que han estado vacíos un tiempo y todavía están recordando cómo se llena bien una habitación. Las velas estaban encendidas en los lugares de siempre, los frascos volvían poco a poco a sus

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