Llegó la boda… Pasaron seis meses desde que Amado me pidió matrimonio. Nuestra ceremonia por el civil fue ayer y hoy es el gran día. Me dejó organizar la boda a mi antojo así que decidí que me quería casar en la playa frente al mar, y alquilamos un hotel con playa privada. No fue muy difícil que nos casarán en ese lugar porque Amado recurrió a uno de sus excompañeros y con gusto acepto. De lo contrario no hubiese sido posible y menos a la hora que yo lo deseaba. Con ropa hawaiana y muchos sentimientos positivos disfrutaríamos ese anochecer perfecto. No había visto a Amado desde muy temprano cuándo se había colado a mi cuarto porque no aguantaba la ansiedad, entró por la ventana e hicimos el amor. Nos habían puesto a dormir en cuartos separados para que la noche de bodas fuese muy es

