—Entonces, ¿qué es esto? ¿Necesito algún otro certificado? —Por favor, mírelo usted misma. Camila estaba muy molesta, pero para terminar con aquello lo antes posible, abrió la bolsa de documentos. Dentro había un objeto rojo con varias letras doradas: un certificado de matrimonio. ¿Qué? ¿No era un certificado de divorcio, sino uno de matrimonio? El corazón de Camila se estremeció. Sin embargo, después de pensarlo un momento, creyó que era imposible y se rió de sí misma. —Es el mismo que el anterior, ¿verdad? ¿Por qué el presidente todavía lo conserva? ¿Cree que siempre voy a guardar esta cosa y que nunca olvidaré la relación contractual que tenía con él? —Señora Taylor, este no es el certificado de matrimonio que usted mencionó. Por favor, mire la fecha. Camila lo miró con irritaci

